Comte y el positivismo. Una crítica al cientifismo.

Isidoro Augusto María Francisco Javier Comte es originario de Montpellier, Francia, nació el día 19 de enero de 1798 y murió en París el día 5 de Septiembre de 1857. Considerado el creador del positivismo y de la disciplina de la sociología, aunque existe  polémica ya que algunos atribuyen como padre de ésta a Saint Saimon y que él sólo acuñó el término, primero la llamó Física Social y posteriormente tuvo que cambiar el nombre ya que  el fundador de la sociología matemática, Quetelet, ya había empleado ese término.

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Comte plantea que tras la Revolución Francesa no se produce un cambio profundo en la reorganización de la sociedad, sino reformas. Critica tanto a los reyes como al Tercer Estado (pueblo)  porque no han sido capaces de llevar a cabo un nuevo orden social. Propone una tercera vía que es la organización científica de la sociedad. Piensa que los reyes quedan desautorizados para llevar las riendas de éste al igual que el pueblo. A juicio de Comte, el hecho de haber participado en el ámbito político no otorga legitimidad para dirigir las transformaciones sociales. Opina que la reorganización de la sociedad debe llevarse a cabo más rápido gracias a la Ilustración debido a la amplitud de perspectivas. Ésta debe ir de la teoría a la práctica, es decir, que no se pueden llevar realizar acciones sin un previo establecimiento de ideas y debe existir un objetivo común que encauce las acciones de todas esas personas que forman parte de la sociedad. El fin del Antiguo Régimen se preocupaba por su protección, tenía un fin militar, y la nueva realidad-sociedad- es articulada por la industria. Según Comte los industriales  deben de ser los responsables de  realizar la parte práctica pero con una previa elaboración teórica por parte de los sabios(los intelectuales). Comte es un tecnócrata ya que aboga por el papel decisivo de los sabios, en este aspecto hay un cierto paralelismo con Platón y su propuesta del filósofo gobernante como piezas claves de la sociedad. Entroniza a la ciencia y la pretende establecer como única forma posible de conocimiento. Considera como natural la evolución de los tres estadios (teológico, metafísico y científico). El teológico es el primero de los tres estadios. En éste la gente atribuía los fenómenos naturales a una voluntad divina o sobrenatural. El segundo estadio, metafísico, es la continuación del teológico. Durante este estadio consideraban las explicaciones como algo abstracto,  es decir, que Dios era un ser abstracto y que unas fuerzas ocultas dirigían los acontecimientos del planeta. Finalmente, el estadio positivo es el definitivo, establece la explicación científica como forma de conocimiento-método científico-, tanto en la observación, como en la experimentación y en la comparación. Los seres humanos intentan establecer relaciones de causa y efecto.

Comte al pretender establecer el método científico como única forma válida de conocimiento, es decir, como la poseedora del monopolio de la verdad, está haciendo ideología puesto que obvia que la ciencia no está exenta de las relaciones y mecanismos de poder y no olvidemos que la mentira es una  característica intrínseca del poder. Por lo tanto,  la ciencia es una buena herramienta de conocimiento pero la ciencia puede servir a fines colectivos o a fines perversos y maquiavélicos. Lo podemos observar con claridad en el campo de la economía o la medicina, cuando las recetas neoliberales son presentadas como científicas se les otorga un carácter incuestionable e inamovible, de esta manera la sacrosanta ciencia es utilizada para legitimar al neoliberalismo. En el caso del modelo médico hegemónico actual, representado por el oficialismo y por la llamada “comunidad científica” que no es otra cosa que la industria farmacéutica, lo vemos también de manera precisa. Organismos sanitarios a nivel nacional e internacional, formación en las universidades, revistas científicas, nada escapa a las garras del capital. Por ejemplo la OMS ha recibido más de 95 millones de dólares de los cuatro principales fabricantes de vacunas-GlaxoSmithKLine, Merck, Novartis y Sanofi Pasteur-. Sólo el 11% de los tratamientos actuales que se ofrecen en la sanidad disponen de evidencia clínica, lo reconoce  el mismísimo British Journal Medical. Estamos hablando entonces de que el 89% restante es pseudociencia, pero claro como  el “oficialismo científico” lo respalda se acata. O por ejemplo la tercera causa de muerte en EE.UU después del cáncer y de los infartos es la iatrogenia, los efectos secundarios de los fármacos, es un auténtico escándalo y fracaso. La sociedad, en su mayoría, asume de una manera incuestionable y sumisa el discurso oficialista.  Son dos claras formas de uso perverso de la ciencia como legitimadora.

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La ciencia al ser una creación humana,  un ser subjetivo,  y  al pretender mostrar un origen suprahumano para sus fundamentos cae de esta manera en el mismo campo que la religión, la intuición de las que tanto ha intentado distanciarse. Tiene ciertas limitaciones, por ejemplo nunca va a poder dar respuesta a los fines existenciales del ser humano, si es que los hay. En la actualidad, el fanatismo y dogmatismo de fe que representaban- y representan- las religiones han sido sustituidas por un nuevo dogma, la ciencia,  y cuyos nuevos inquisidores, la comunidad científica asumiendo el papel de nueva iglesia, ha de otorgar la verdad y los nuevos herejes son aquellos que osen realizar críticas fundamentadas sobre ésta. Los fundamentalistas científicos son fáciles de detectar, puesto que bajo el disfraz del escepticismo no son más que dogmáticos científicos o pseudoescépticos. Un escéptico honesto duda, un dogmático científico niega, representando y subordinándose así de manera consciente o inconsciente a los intereses de las transnacionales, y en muchas ocasiones cae en argumentos hacia la persona.

“La ciencia es peligrosa; hemos de tenerla cuidadosamente encadenada y amordazada”. Aldous Huxley, Un mundo feliz.

Amando Tarí Sirvent

Bibliografía:

Oltra, Benjamín. Garrigós, Ignacio. Mantecón, Alejandro. Algado Oltra, Christian y Villareal Real.Mariano. El argumento de la sociología. Departamento de Sociología I y Teoría de la Educación. (2005).

Tarí Sirvent, Amando. Reflexión del libro la Sanidad contra la Salud: una mirada global para la autogestión. Inquietudyconciencia. Septiembre (2016). Disponible en: https://inquietudyconciencia.wordpress.com/2016/09/27/reflexion-del-libro-la-sanidad-contra-la-salud-una-mirada-global-para-la-autogestion/

 

 

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