Aspectos psicosociales y socioculturales del especismo: un análisis a través de la disonancia cognitiva.

Antes de comenzar, resulta llamativo que en ningún manual de psicología social se estudie y analice el especismo como forma de discriminación arbitraria, es buena muestra de lo profundamente especista que es esta sociedad.

La disonancia cognitiva

El ser humano intenta mantener un grado de coherencia acorde a sus creencias, actitudes y conductas, con el fin de evitar un conflicto interno fruto de la contradicción, y así gozar de un buen estado psicológico. A lo largo de los años 60, comienzan a formularse distintas teorías que estudian las consecuencias de las contradicciones en los individuos, es decir, de mantener actuaciones que chocan con nuestras propias actitudes. Entre ellas, destaca la teoría de la disonancia cognitiva (Leon Festinger en el año 1957). Las personas intentan justificar sus contradicciones de cara al público y para sí mismas, en raras ocasiones reconocen su inconsistencia entre actitud y conducta ya que dicha inconsistencia nos deteriora emocionalmente. Por lo tanto, asistimos a un proceso de racionalización de las incoherencias.

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Festinger adopta el término consonancia para referirse a la consistencia y disonancia para sustituir a la inconsistencia. Festinger sintetiza así la idea central de la teoría de la disonancia cognitiva: “La existencia de cogniciones que no son coherentes (consonantes) entre sí produce en la persona un estado psicológico de incoherencia (disonancia)  que es incómodo y que la persona se esforzará en paliar intentando hacer esas cogniciones más coherentes( Stewart Gaviria, Elena et al, 2013. Pág. 226)

 Festinger explica que la cognición alude al conocimiento del que dispone una persona sobre sus estados psicológicos, su actuación o sobre su entorno. Ello quiere decir, que el individuo siente que sus creencias son reales, a pesar de que sean subjetivas, y que pueden abarcar realidades distintas, tanto a nivel físico, psicológico o social. Cuando las creencias más arraigadas se vean opuestas a la percepción de la realidad, habrá ocasión para incidir en la forma de pensar y modificar dichas creencias.

El término disonancia hace hincapié en un factor relacionado con las motivaciones y no con las cogniciones, explica Festinger. Desde esta perspectiva, la actividad fisiológica es la desencadenante de la disonancia, como el sueño, y que provoca el conflicto psicológico. El cambio en la actitud va a ser motivado por la necesidad de eliminar o reducir dicho conflicto, y no por la coherencia o la lógica.

Se pueden establecer tres clases de vínculos entre dos partes que constituyen parte del conjunto de actitudes de un individuo, según la teoría de la disonancia cognitiva. En primer lugar, una relación irrelevante (una cognición que no tiene vínculo con la otra), en segundo lugar, una consonante (una cognición puede incidir en la otra), y finalmente, una disonante (una cognición entra en conflicto con la otra, es decir, es una contradicción). Casi todo el estudio se ha centrado en la relación entre creencias y comportamientos, como elementos que forman ese vínculo de congruencia o incongruencia, a pesar de que la teoría de Festinger hace referencia a la consonancia o disonancia de dos cogniciones.

La magnitud de la disonancia está influenciada por dos factores: “de la proporción de cogniciones disonantes en relación con las cogniciones consonantes y de la importancia de cada una de esas cogniciones para la persona(Stewart Gaviria, Elena et al, 2013. Pág.228). Cuando se manifiesta la disonancia, hay diversas maneras para reducirla: sumar otros elementos que sean consonantes con la actuación que se ha llevado a cabo, incrementar el papel que juegan los elementos consonantes y restar importancia a los elementos disonantes.

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Dado que la disonancia cognitiva es muy común y se puede apreciar en distintos contextos, han surgido cuatro paradigmas en el ámbito de la investigación. El paradigma de la libre elección- tras haber tomado una decisión-, paradigma de la complacencia inducida- cuando se lleva a cabo una actuación que resulte incongruente con nuestras creencias y actitudes-, paradigma de la desconfirmación de creencias- tras observar información inconsistente con las creencias- y paradigma de la justificación del esfuerzo – tras actuaciones de gran esfuerzo-.

El paradigma de la libre elección se puede explicar de la siguiente manera. En situaciones en las que un individuo ha de elegir entre dos posibilidades de conducta que contienen un mismo grado de atracción se presenta un conflicto ya que al decidirse por una, rechazará la otra. Tras la elección, se origina un choque entre los motivos positivos que representaban la opción no elegida y los negativos de la elegida. Esto da lugar a una disonancia que aumentará según el nivel de importancia-fundamental para que se manifieste ésta- que tenga la decisión, lo parecido que sean ambas alternativas y según el grado de atracción de la opción rechazada.

El paradigma de la complacencia inducida vendría a ser el llevar a cabo comportamientos contrarios a nuestras actitudes. Normalmente, esta contradicción se debe a coacciones externas en las que se ofrece un premio- si se cumple- o un castigo- si no se cumple-.

El paradigma de la desconfirmación de creencias explica que se produce una disonancia cuando un individuo descubre información que pone en tela de juicio sus creencias más arraigadas, generando otras cogniciones que no son compatibles con las que tenemos. Para minimizar esta disonancia, se suelen cambiar las creencias anteriores, no obstante si están muy arraigadas en la persona, rechazará la nueva información o no la entenderá bien, e intentará obtener información (sesgadas) que respalde y consolide sus creencias previas.

El paradigma de la justificación del esfuerzo alude a la existencia de una “estrecha relación entre cuánto se valora algo y el esfuerzo que se está dispuesto a realizar para conseguirlo. Por ese motivo, resulta disonante realizar una conducta muy costosa orientada a una meta para posteriormente no apreciar lo que se ha conseguido(Stewart Gaviria, Elena et al, 2013. Pág.232).

Ejemplificación de la disonancia cognitiva a través del especismo

Gran parte de la sociedad dice amar y respetar a los animales, establece vínculos emocionales con ellos, nos otorgan un gran bienestar personal y su compañía. No obstante, las relaciones y el grado de éstas difieren según la especie animal y la sociedad, dando lugar a una clasificación, a una separación, a una cosificación, a una categorización: salvajes-domésticos, de compañía, de trabajo o de consumo, pero que en definitiva aglutina una misma forma de discriminación en todas las sociedades y que es la visión hegemónica en el pensamiento grupal: el especismo.

Respetar a los animales no abarca estar en contra del maltrato animal, esta consideración es meramente bienestarista, sino posicionarse claramente en contra de la visión moral antropocentrista y dominante que considera a los animales como meros recursos, por lo tanto, rechazar el consumo de productos de origen animal, espectáculos con animales, uso de pieles, experimentación en animales, en definitiva, rechazar la explotación animal. El respeto es el abolicionismo, ya que los esclavos desean la libertad y no un trato mejor.

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Por ello, muchas personas que dicen amar, respetar a los animales, aluden al ideal de libertad como máxima o se posicionan en contra de las discriminaciones- excepto ante el especismo- intentan justificar, racionalizar, excusar la explotación animal mediante argumentaciones consonantes para evitar que sus actitudes e ideas entren en conflicto  con sus comportamientos, es decir, para evadir la disonancia cognitiva, porque sus creencias más arraigadas, interiorizadas son disonantes; y a la vez   confunden opiniones generalizadas-necesidad de comer productos de origen animal- con verdades universales- no es necesario su consumo-. En este caso, la socióloga y psicóloga, Melanie Joy, ha estudiado en profundidad cuales son las justificaciones más recurridas para defender el consumo de productos de origen animal para evitar la disonancia cognitiva: las tres llamadas N (natural, necesario y normal). Dichas  tres N ya las abarqué en otro artículo mío que cito en la bibliografía.

El consumo de animales no es un comportamiento natural sino un hábito adquirido en nuestro proceso de socialización, de enculturación, en el cual adquirimos una serie de ideas y valores que consideramos como los correctos, los generalizados y socialmente aceptados. Instituciones como la familia, los medios de comunicación de masas y el Estado-que actúan como agentes de socialización- trascienden la propia existencia individual, moldeando profundamente al individuo. El comer es un acto sociocultural y el nutrirse un hecho biológico. El hecho de que el ser humano haya consumido productos de origen animal en épocas anteriores por necesidad de supervivenvia no demuestra la naturaleza de éste (puesto que desde el punto de vista anatómico y fisiológico es frugívoro) sino  la adaptación de nuestros ancestros y del ser humano al entorno ecológico y a diversas circunstancias histórico-culturales, que dependen , también,  del punto geográfico, según el cual, se darán unas condiciones climatológicas, y por lo tanto, una mayor o menor fertilidad de la tierra y acceso a ciertos tipos de alimentos, es decir, la alimentación estaba condicionada en mayor o menor medida por éstas, al igual que ahora la propia estructura socioeconómica excluye  y condena a la gran mayoría de la humanidad a la pobreza, al hambre y a la desnutrición.

Por otro lado, no es necesario porque en el reino vegetal encontramos todos los aminoácidos, minerales, ácidos grasos y vitaminas como demuestran numerosos estudios, como el mayor estudio de nutrición y salud llevado cabo por el bioquímico y profesor emérito de la Universidad de Cornell, T.Colin Campbell. La famosa vitamina b12, recurrida como argumento para denostar al veganismo, no es de origen animal ni vegetal, sino de origen bacteriana, es decir, que todos aquellos que consumen productos de origen animal la están obteniendo a través de la suplementación, ya que los animales al no estar en libertad no pueden adquirir las bacterias necesarias para sintetizar su propia b12 y la reciben de manera intravenosa o por piensos fortificados con ésta.  Debido al uso de pesticidas y agroquímicos en verduras y frutas ha disminuido la presencia de las bacterias necesarias  en las tierras y cultivos que comemos, a lo que hay que añadir nuestra pérdida de contacto con la naturaleza y la excesiva y obsesiva limpieza aséptica. De esta manera, aluden a la aparición de problemas de salud si dejan de consumir alimentos de origen animal, cuando es más saludable, debido al desconocimiento en nutrición y a la tergiversación e influencia de la industria cárnica y láctea en los medios de comunicación, autoridades alimentarias y sanitarias. El consumo de proteína animal está asociado a enfermedades como la artritis, artrosis, osteoporosis, degeneración macular, cáncer…En cambio se ha demostrado que una alimentación 100% vegetariana nos proporciona un mejor estado de salud y las previene. Otra vez más, observamos como el predominio del pensamiento de grupo especista predomina ante propuestas alternativas que nos propiciarían grandes beneficios.

La normalización es otra manera de racionalizar el especismo, tampoco queremos ver la realidad de los mataderos y demás centros de exterminio porque alteraría nuestra percepción de la realidad y afectaría a nuestro estado de salud emocional. Ahora pregunto. ¿Es normal  esclavizar  a un animal  que  agoniza encerrado, que  desarrolle psicosis y que al cortarle el cuello se ahogue en su propia sangre?¿ Es normal  que a los cerditos les arranquen los testículos de cuajo y les corten el rabo para que no se lo muerdan entre ellos,  y a  las aves  el pico  para que no se piquen entre ellas del estrés?  Si es macho lo tiran a una trituradora porque no “sirve” para producir huevos. ¿Es normal pagar a otra persona para que asesine ya que nosotros no seríamos capaces de hacerlo? A las vacas les roban sus crías y a éstas su leche, entrando ambas en un estado de depresión. ¿Es normal tanta crueldad y apatía? El esclavismo también era normal y legal, así como la ablación del clítoris-actualmente- en ciertos países pero no por ello son aceptables desde un punto de vista ético y moral. Las tres N (natural, normal y necesario) son el ejemplo más claro de autojustificación, de racionalización para  seguir en la zona de confort, perpetuar nuestros privilegios y evitar la disonancia cognitiva. Lo que no queramos para nosotros tampoco para los demás- animales humanos o no humanos-.

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El especismo no es respetable puesto que se basa, precisamente, en el no respeto de otras especies sintientes. La única manera de respetar a los animales es el veganismo. Si queremos un mundo basado en el respeto tenemos que comprender que el fin existencial de los negros no es servir a los blancos, que el fin existencial de las mujeres no es servir a los hombres y que el fin existencial de los animales no humanos, no es servir a los animales humanos.

Amando Tarí Sirvent.

Bibliografía:

Campbell, Colin y Campbell, M. Thomas. “El Estudio de China”. Sirio (2012).

Hogg, Michael y Vaughan, Graham (2008). Psicología social. Madrid. Editorial medica panamericana.

Joy, Melanie. Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas. Plaza Valdes (2013).

Stewart Gaviria, Elena et al (2013). Introducción a la psicología social. Madrid. Sanz y torres.

Tarí Sirvent, Amando. Veganismo: una solución al especismo. Inquietudyconciencia. Agosto 2016. Disponible en:

https://inquietudyconciencia.wordpress.com/2016/08/24/veganismo-una-solucion-al-especismo/

http://biovictor.com/2013/12/salud-tienes-comer-animales-para-estar-sano-51-estudios-corroboran-una-alimentacion-vegetariana-bien-planificada-es-apropiada-para-todas-las-etapas-de-la-vida/

 

 

 

 

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2 comentarios en “Aspectos psicosociales y socioculturales del especismo: un análisis a través de la disonancia cognitiva.

  1. En un puñado de suelo hay más seres vivos que personas en todo el planteta. Multitud de especies de bacterias del suelo, algas, hongos, así como lombrices de tierra, cochinillas, ciempiés, multitud de insectos y sus larvas representan una especie de organismo digestor de los restos vegetales muertos. Estos seres vivos actúan de manera especializada en diversos niveles de descomposición y recomposición de la “basura” orgánica y la transforman en suelo (en latín: humus). Seguir leyendo: http://ecoinventos.com/guia-para-el-compostaje-casero/#ixzz4fwiVFaDk

    Hacía tiempo que no leía tantas mentiras juntas. Supongo que pretendes, por ejemplo imponer una dieta vegana al pueblo Masai, por ejemplo, y a eso no lo denominas eurocentrismo, y colonialismo occidental, de psicología parece usted conocer mucho, pero de antropología lo desconoce todo.

    Y del proceso de la vida, mejor no hablar

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    1. Hola, en primer lugar, usted es muy osado al juzgarme sin conocerme, al afirmar que conocimientos carezco o poseo, al atribuirme una especialidad en una rama como es la psicología. Está equivocado, estudio sociología, pero no caigo en el reduccionismo y la especialización absurda que impone la escuela, pues abogo por el holismo. Por lo que veo, no ha leído bien detenidamente mi artículo, no tengo una visión etnocentrista en ningún nivel, ni siquiera en el epistemológico, intento evitarlo. Comparto la cita del sociólogo, Boaventura Sousa Santo, “Sin justicia global cognitiva no habrá justicia global social ”
      El consumo de animales es comprensible en situaciones en que la supervivencia lo requiera, es decir, en contextos en los que no haya alternativa. No es así en las sociedades industriales. El veganismo nos permite hacer el menor daño posible, porque, al motivo principal que es ético, debemos añadir la sustentabilidad y de salud ¿Sabe que la mayor cantidad de grano y legumbre va destinada al ganado? ¿Sabe que los monocultivos para ganado son los responsables de la deforestación como la del Amazonas? ¿Sabe que la huella hídrica es menor en alimentos vegetales? ¿Sabe que una alimentación basada en vegetales permite alimentar a una cantidad mayor de personas? Vea este documental. Además, mediante la agricultura biodinámica y la permacultura incrementamos de manera notoria el “hummus”. https://www.youtube.com/watch?v=vi7Gfc29JFk
      Intente refutar mediante el debate, pero no diga que miento sin especificar en que argumentos u afirmaciones. Debatiré encantado. Un saludo

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