Paradigmas científicos y biopolítica: Teoría de la infección frente a Pleomorfismo y deconstrucción del infame caso SARS-COV-2 (COVID-19) y VIH-SIDA

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Nota: Este artículo lo publiqué el 12 de marzo, pero ha sido actualizado posteriormente, finalmente constituido como ensayo el día 27-5-2020.

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Paradigmas científicos y biopolítica: Teoría de la infección vs Pleomorfismo, opacidades y debilidades epistemológicas y ontológicas del infame caso SARS-CoV-2(Covid-19), e insostenibilidades paralelas con el caso VIH-SIDA.

Amando Tarí Sirvent. Sociólogo, investigador independiente y asesor nutricional y de entrenamiento.

Contacto: amandete95@gmail.com

Resumen: En el siguiente artículo abordamos las opacidades y debilidades ontológicas y epistemológicas del relato oficial del SARS-COV-2-COVID-19, desde una perspectiva transdisciplinar y sincrética. Tanto la postura de la zoonosis, como la de que proviene de laboratorio, no se sustentan científicamente, puesto que, en el artículo de la génesis del descubrimiento y secuenciación del supuesto SARS-COV-2, que se tiene y ha tenido  como punto de referencia a nivel global, no se han llevado a cabo los requisitos metodológicos inexorables que requiere el descubrimiento de un nuevo virus y retrovirus, esto es, la purificación y aislamiento, pasos previos a la primera secuenciación, sin los cuales, es imposible distinguir un retrovirus específico de otros así como de exosomas (material de desecho celular que contiene material genético). Explicamos porqué las personas mueren etiquetadas de coronavirus y no por coronavirus, ya que lo que determina la elaboración estadística son los criterios y pruebas utilizadas como diagnóstico, y las distintas pruebas , requieren de dichos pasos indicados, y, además, no son válidas para diagnosticar, mucho menos para aislar nuevos retrovirus ni para demostrar que es agente causal. Así mismo, a través de una perspectiva de sistemas, incluimos determinantes sobre la salud y variables explicativas interrelacionadas y bioacumulativas que atentan contra nuestros macrosistemas y microsistemas ecológicos, es decir, con nuestra homeostasis y simbiosis. Además, analizamos las debilidades compartidas del caso SARS-COV-2 con el infame montaje VIH- SIDA. Por otro lado, desarrollamos otros paradigmas científicos, el pleomorfismo, en oposición a los presupuestos axiomáticos de la teoría de la infección, interpretación errónea y mecanicista de la realidad biológica que presupone que microorganismos concretos causan enfermedades específicas, y que ha cristalizado como realidad fáctica por aspectos multidimensionales: sociopolíticos, económicos y culturales, no científicos. También abordamos cuestiones relativas a la historia de la epidemiología, la mitificación de la sanidad como sinónimo de salud, así como la iatrogenia derivada por el modelo médico hegemónico, junto a los fraudes y corrupción sistemática en las agencias reguladoras y organismos político-sanitarios. Dejamos diversos caminos y fuentes para poder profundizar en estas cuestiones.

1.Consideraciones sociológicas y filosóficas previas.

“Tanto desde la perspectiva de su diferencia respecto de otras fuerzas y actividades intelectuales como desde la de su división en ámbito específicos y sus métodos, contenidos y organización, la ciencia sólo puede ser entendida hoy siendo puesta en relación con la sociedad para la que funciona. La filosofía positivista, que percibe el instrumento de “ciencia” como motor automático del progreso, resulta tan confundente como otras glorificaciones de la técnica”. (Max Horkheimer, Crítica de la razón instrumental:2010).

Determinados procesos macrohistóricos han constituido la globalización que hoy día conocemos, caracterizada por unas estructuras interestatales, superlativamente interrelacionadas en multiplicidad de dimensiones. En dicha globalización, los grupos, mecanismos y relaciones de poder han alcanzado una capacidad de establecer definiciones de la realidad de una magnitud jamás conocida en la historia humana. Así mismo, la socialización predominante en las sociedades modernas es la del antisujeto, estructuras caracterológicas serviles y policías de sí mismo, en las que apenas queda atisbo de volición,  razón y emoción. La crisis civilizatoria es tangible en la crisis del sujeto. La estandarización sistemática de la existencia está alcanzando su clímax, acompañada de un altericidio, epistemicidio, etnocidio y ecocidio que nos devela la infame razón de voluntad de poder que guía a nuestras sociedades, dulcificada bajo una semántica que alude al bien común y a la seguridad colectiva.

Los diversos y distintos significados, conceptualizaciones de la realidad representan una cuestión de poder. Lo determinante en el afianzamiento y asentamiento de una definición de la realidad como objetiva, no siempre son los argumentos racionales, las explicaciones y los hechos, sino la capacidad de dominación e influencia, por lo que una serie de significaciones subjetivas pueden llegar a cristalizar como realidad fáctica según lo expandida que estén dichas significaciones. Berger y Luckmann señalan (Berger y Luckmann:2015) que, para comprehender y analizar la cultura, el discurso colectivo, el significado de las distintas acciones, hay que observar la vida material con la que está entrelazada, ya que es en ésta donde se hace tangible la definición de la realidad social (por ejemplo, la teoría microbiana o de la infección se materializa en una serie de prácticas sociales como el actual aislamiento-secuestro, el distanciamiento social, el belicismo contra microorganismos, etc.). La socialización primaria es la que arraiga y otorga unos sentidos culturales, un significado de la realidad, es decir, la cultura es la creadora del sentido.

Aceptamos que la incertidumbre y la duda ha acompañado a la especie humana con diversas gradaciones. Sin embargo, la incomprensión creciente es un rasgo troncal de las sociedades modernas, estamos ante una expansión asimétrica de lo que Simmel (Simmel:2016) denominó cultura objetiva, aquella que es previa al individuo (religiones, sistemas legales, conocimiento científico, artístico, entendidos como hechos sociales), que eclipsa a la cultura subjetiva (percepción individual). Esto es, el individuo tiene excesivas dificultades para procesar y analizar la cultura objetiva, debido a la creciente especialización del conocimiento, junto a la erosión del sujeto que hemos precisado. La estandarización y planificación del proceso educativo y la hiperespecialización del conocimiento no pueden solucionar tal disparidad, inherentemente, no supone una correlación positiva con la certidumbre. La brecha existente entre la cultura objetiva y la cultura subjetiva se dispara de forma continua. La capacidad comprensiva individual del mundo se encuentra ante unas dificultades sin precedentes.

Dicho esto, la actividad científica constituye una epistemología, una rama del conocimiento potente que nos puede permitir comprehender mejor la realidad en la que estamos inmersos, eso sí, sin caer en monismos epistemológicos, no es la única fuente de conocimiento. Así mismo, es importante remarcar que no podemos obviar, que la ciencia es un sistema de conocimiento abierto y siempre ha de ser sometida a la crítica, para ver las opacidades y debilidades de una teoría y paradigmas científicos (principio de falsabilidad)  así como a la reproducibilidad. Estamos de acuerdos con estas premisas que Popper (Raimund: 2008) indicó, son inexorables si queremos hablar de ciencia, pues de lo contrario incurriríamos en el fanatismo, en la fe ciega, en dogmas laicos. De esta manera, el consenso científico, per se, sin argumento alguno, o el a aludir a razonamientos ad hominem, tan clásicos como conspiranoico, son estratagemas sofismas, pura dialéctica erística que se articula en torno a falacias. Las verdades finitas no dependen de quienes las dicen ni de cuantas personas las defienden. La especialización del conocimiento requiere primero de unas bases o axiomas que posibiliten ésta ¿Y si las premisas son falsas? Pues que la especialización, la operacionalización de variables y los miles de estudios estadísticos quedan falsados y tan sólo sirven para construir una realidad específica.

Toda producción de conocimiento ha de ser analizada en su contexto sociohistórico, cultural, así como en las relaciones de poder en las que se inserta. No obstante, el cientifismo y el positivismo (autores en esa línea, Anguita: 2001) quedan anclados en gnoseologías reduccionistas y mutiladas.  Quienes analizan con dichas perspectivas no atisban la multiplicidad de dimensiones sociopolíticas, culturales y económicas que inciden y/o determinan en el asentamiento, reproducción y consolidación de una teoría y paradigma científico. Presuponen que el desarrollo científico es lineal, inherentemente sinónimo de progreso social, neutral (razón instrumental), sin influencia de valores-sin fines- y que los hechos se explican por sí solos, e incluso que es autónomo, puesto que se lleva a cabo la reificación de la ciencia, desvinculándola de la actividad humana, y transformarla en sujeto, esto es tangible en expresiones tales como “la ciencia dice”.

El pretender mostrar un origen suprahumano para los fundamentos científicos es una contradicción epistemológica, puesto que, al hacerlo, se cae en el mismo campo que la religión y la intuición, de las que tanto ha intentado distanciarse (“Dios dice”). Por ello, quienes parte de esa visión fanática e ingenua de la ciencia, obvian que está inmersa en relaciones de poder y es producto humano, producto de un ser cognoscente, impregnado de axiología y que interpreta a través del lenguaje. Además, la separación radical entre sujeto y objeto no vislumbra que el sujeto es a la par objeto, en tanto que, es estructurado y socializado en unas condiciones históricas concretas, y los hechos han de ser explicados, no “hablan” por si mismos. En este sentido, como ejemplo, una de las teorías más arraigadas en el imaginario social es la teoría de la infección, que una vez institucionalizada en el imaginario colectivo, una vez que ha sido estructurada, ésta se convierte en estructurante, en creadora de sentido, es decir, es previa al individuo y es reproducida en instituciones y prácticas socioculturales, individuales, sanitarias e investigadoras cual axioma inamovible, sin casi posibilidad de ser pensada. Aquí, Isaac Thomas viene al dedillo con su teorema, si una definición de la realidad social es percibida como real, lo es en sus consecuencias (Thomas:2005).

 Sin embargo, todo lo apuntado, no nos hace caer en un relativismo cultural que niegue la posibilidad de acercarnos a verdades finitas, abiertas a un escepticismo honesto y fundamentado. No asumimos la imposibilidad de obtener conocimiento, tal y como las posiciones constructivistas ontológicas radicales (que sostienen que todo es una construcción social y depende del marco de referencia), sino un constructivismo realista, que incluye la multiplicidad de dimensiones humanas, estructurales y contextuales que inciden en la creación, fijación y reproducción de paradigmas científicos. Así mismo, en la ciencia hay razón sustantiva, no es mera razón instrumental, en tanto que, opera en instituciones políticas y socioeconómicas no exentas de fines. Ergo, la ciencia, en nuestras sociedades, está al servicio de la dominación total, puesto que eso son los fines de nuestras estructuras.

El conocimiento científico es un proceso social, en el que influyen factores no epistemológicos, es decir, relaciones de poder y reglas de cada contexto sociohistórico, que operan más allá de discurso gramático y lógico de la ciencia. Por ello, hemos de deconstruir el discurso científico y todas las posibilidades que engloba. Jesús García Blanca (García: 2015), en la línea de Foucault, explica que el modelo médico hegemónico se comienza a fraguar cuando la autoridad religiosa está comenzando a ser relevada por la ciencia en el siglo XVIII, dando lugar a la autoridad médica, lo cual instaura un ritual para solucionar las dolencias y las categoriza denominándolas enfermedades. Foucault (citado en García: 2015) señala, que, en dicho proceso, el hospital, como mecanismo de control y de normalización de los mismos médicos y de los enfermos, suplanta a la Iglesia. Este modelo médico se caracteriza por una perspectiva mecanicista y reduccionista de la ciencia, centrando su estudio meramente en lo corporal, por lo que rechaza todo aquello que no sea cuantificable. Ahí está una de las debilidades epistemológicas del método científico, puesto que se intenta adecuar la realidad al método, y no el método a la complejidad de la realidad. El biólogo y filósofo, Bertalanffy (Bertalanffy: 1976), ya planteó una crítica muy fundamentada al mecanicismo imperante en la ciencia hegemónica, planteando la teoría general de sistemas, los cuales son dinámicos y abiertos, inmersos en multiplicidad de variables y dimensiones que operan de forma sinérgica a nivel micro y macro sistémico.

Estos procesos, junto a la estatalización de la sociedad, y el surgimiento de la industria farmacéutica, posibilitó la victoria de la teoría microbiana en el siglo XIX, iniciándose así el belicismo contra microorganismos considerados agentes patógenos, causantes de enfermedades, mediante vacunaciones y antibióticos, propiciando la estandarización de los tratamientos, pues se sustituye el tratamiento de enfermos por el de enfermedades. El darwinismo-y su continuación en el neodarwinismo- también ha contribuido a esa construcción belicista y hobbesiana de la realidad,  y constituye, junto a la teoría de la infección, los paradigmas dominantes de la biología y de la medicina moderna, condicionando de forma muy profunda-casi determinando- la investigación y formación científica, prácticas sociales y privadas. El sociólogo, historiador de la ciencia y físico, Thomas Khun (Khun:2019) remarcó que cuando existen anomalías  y contradicciones en las bases de un paradigma y se problematizan, todo el paradigma cae, puesto que se cimientan en éstas Las contradicciones son claras, ahora hay que problematizarlas socialmente (Sandín: 2010, biólogo perteneciente a denominada tercera vía de la evolución, y Blanca: 2015 las explican y recopilan de forma brillante, en Tarí: 2017 llevamos a cabo una síntesis de la deconstrucción del darwinismo y del neodarwinismo).

El modelo médico hegemónico se consolida durante el siglo XX, y no se mantiene por aspectos científicos, sino sociopolíticos. La iatrogenia, los efectos derivados de la intervención y planificación médica,  está entre la 1 y 3 causa de muerte en los países “desarrollados” (Gotzsche: 2014) y recientemente, Antonio Sitges, catedrático de cirugía en la AUB y ex jefe de Cirugía de l’Hospital del Mar también ha alzado la voz contra la iatrogenia y deshumanización de la medicina en su obra Si puede no vaya al médico. Y, a pesar de que los estudios, los realizan, en su mayoría, las propias farmacéuticas, contando con el control de agencias reguladoras, tan sólo el 11% de 2500 tratamientos analizados que se ofrecen en la sanidad, tiene evidencia clínica, es decir, el 89% es pseudociencia. Tal fue la conclusión tras la revisión de los estudios de evidencia clínica, de la conocida revista British Medical Journal (citado en García: 2015). Estos resultados nos permiten entender porque las dimensiones sociopolíticas, no científicas, son las que perpetúan el modelo médico hegemónico, más allá de pseudodiscrepancias entre lo público-privado. Lo trascendental es si actuamos sobre la salud o gestionamos la enfermedad, no pseudodivergencias entre la esfera pública y privada, ambas impregnadas por un paradigma mecanicista y deshumanizado. Además, las instituciones tienen como finalidad su propia autoconservación (Illich:2016), no la salud ni la verdad. Y todo Estado es, inherentemente, inhabilitante de la comunidad, la estatalización, medicalización y mercantilización de la sociedad han instaurado nuevas formas de culto laicas, la adoración al Estado y al mercado, junto a nuevos rituales y sacerdotes, destruyendo lo vernáculo, expropiado la salud comunitaria e individual.

2.Pugnas de paradigmas: Teoría de la infección vs pleomorfismo, reduccionismo vs complejidad

A continuación, pasemos a considerar otros paradigmas, más allá de la teoría de la infección, el pleomorfismo, que se caracteriza por su holismo y visión sistémica. Como veníamos apuntando, la teoría de la infección está muy arraigada en el imaginario colectivo. Quien la había planteado en el 1762, fue M.A. Plenciz. Posteriormente, dos de los máximos representantes de la teoría de la infección fueron, Louis Pasteur y Robert Koch. Esta teoría es a la que se alude para sustentar biológicamente a la vacunación y a la guerra maníaca contra determinados microrganismos. Afirma que microorganismos específicos generan enfermedades determinadas, concretas. No obstante, Pasteur plagió y malinterpretó al bioquímico y biólogo, Béchamp, el cual fue sistemático en sus estudios. Además,  le plagió y malinterpretó su teoría pleomórfica, así como el descubrimiento de la fermentación y más estudios. Mientras Béchamp, en su experimento Beacon, había descubierto la existencia de microorganismos y la fermentación sin albúminas en 1855, categorizando como microzimas a los elementos más diminutos de la vida, Pasteur aludía a la teoría de la generación espontánea de la vida en el año 1858, desconociendo la existencia de estos en animales y vegetales (sobre toda esta historia de forma detallada, véase Pearson:1943 y Douglas:1923).

Gerald L. Geison (citado en García y Costa: 2015), historiador de la ciencia en la universidad de Princeton, accedió a todos los cuadernos de investigación de Pasteur en el año 1975, ya que hasta la muerte del nieto de Pasteur en 1971 no eran públicos por petición del mismo Pasteur. Este historiador presentó, en el año 1993, un informe a la Asociación Americana para el avance de la ciencia en el que de denunciaba los fraudes, plagios y mala praxis científica de Pasteur. Pasteur estaba obsesionado con la fama, e hizo todo lo posible por alcanzar ésta ¿Quién apoyaba a Pasteur? Napoleón III ¿Qué vínculos tenía Pasteur? Con la industria químico-farmacéutica incipiente ¿A quién beneficiaba esta interpretación de la salud y la enfermedad? A ésta última. Por eso, no se puede comprender el auge de ésta sin tal teoría.

Béchamp (citado en Pearson:1943 y Douglas:1923), en la línea de Claude Bernard, afirmaba que microorganismos específicos no eran la causa de enfermedades concretas, sino que cambiaban en función del terreno celular o tejido básico en el que éstos operan, tal y como observó en sus experimentos e investigaciones, es decir,  que, más que ser causa de que los tejidos enfermen, están presentes en determinadas condiciones específicas de enfermedad. Esto es denominado como pleomorfismo o polimorfismo. ¿Y qué incide en ese tejido básico y alteración de la homeostasis? Pues los determinantes de la salud que explicaremos en el apartado de la explicación de la perspectiva general de sistemas. Rudolf Ludwig Karl Virchow, padre de la patología celular, también propugnó esa posición respecto a los microorganismos. Otros científicos, como Gunther Enderlein y Edward C. Rosenow (citados en García y Costa:2015) han demostrado el pleomorfismo. Este último, En un experimento, en el Mayo Biological Laboratory, Rochester, Minnesota, observó como estreptococos mutan a neumococos al introducir materia orgánica muerta, y vuelven a su anterior forma tras revertir la modificación. También otros científicos observaron y categorizaron las microzimas de Béchamp con otros conceptos para aludir a lo mismo (Wilhelm Reich-biones- y Gaston Naessens-somatides-)

Por otro lado, Otto Weinrich Warburg (citado en Gracia:2008), Premio Nobel de Medicina en 1931, descubrió también que toda enfermedad implica hipoxia, acidez, desnutrición celular, alteración del ph, de la homeostasis (equilibrio entre el ambiente extracelular e intracelular que el propio organismo es capaz de realizar).Por todo ello, carecería de sentido combatir a los microorganismos, al igual que las vacunas y antibióticos, ya que habría que reestablecer la condición de simbiosis en nuestro organismo, es decir, dar las condiciones idóneas para el restablecimiento de la homeóstasis interna o equilibrio del Sistema ph. De esta manera, el pleomorfismo es, pues, una visión sistémica, no cartesiana, que comprehende que hay condiciones específicas de enfermedad, y no, enfermedades.

Imagen: Vacunas, una reflexión crítica a partir de la historia de la medicina y de los últimos descubrimientos en Biología (García y Costa:2015).

Por otro lado, la teoría microbiana carece de evidencia seminal, se asume ¿Dónde está la evidencia seminal, la génesis científica y rigurosa que demuestre la teoría de la infección, que microorganismos determinados son agentes causales de enfermedades específicas? Hay miles de estudios que presuponen que son causales, por la mera presencia y asociación de éstos en determinadas “enfermedades”. Quienes la defienden aluden casi siempre a dichas presuposiciones, a axiomas inamovibles que la utilicen en la definición de variables para operacionalizar en estudios estadísticos, no la corroboran, repetimos, la asumen. Y como génesis demostrativa, referencian a Pasteur. También citan los postulados de Koch como génesis demostrativa, y éstos no sirven como evidencia seminal, es más, la refutan, “se cumplían rara vez o nunca” como se indicó en la revista The Lancet, el 29 de marzo del 1909 (véase Pearson: 1943 y Douglas:1923), por eso, los postulados fueron modificados:

1. El microorganismo tiene que ser encontrado en abundancia en todos los organismos que sufren la enfermedad, pero no en organismos sanos. 2. El microorganismo tiene que ser aislado del organismo enfermo y cultivado en cultivos puros. 3. El microorganismo cultivado debe (originalmente ponía tiene que) causar la enfermedad al introducirse en un organismo sano. 4. El microorganismo tiene que ser aislado de nuevo del organismo en el que ha sido inoculado e identificado como idéntico al agente causal específico original” (Citado en Blanca y Costa, pág. 244: 2015).

Además, es un sin sentido que sean agentes causales de disfunciones orgánicas cuando nuestro cuerpo está repleto de bacterias y virus, tenemos más que células, sin ellos, la vida es imposible y nuestras mitocondrias son antiguas arqueobacterias. De hecho, es impresionante que fuesen los virus los que posibilitaron la vida. En las cianobacterias fotosintéticas, que comenzaron a otorgar oxígeno a la atmósfera y la adecuaron, se ha descubierto que los genes que se encargan de tales funciones provienen de virus. Como Zaragoza y Sandín indican (Sandín:2010 y Zaragoza: 2020) ¿Cómo se pueden referir mediante una semántica belicista, “infección del huésped” a tal proceso, cuando es una relación de simbiosis? Cabe recalcar que entorno al 10% de nuestro genoma está constituido por retrovirus endógenos (Sandín:2010) y se expresan en todos los tejidos humanos (Seifarth et al :2005). Así mismo, éstos tienen funcionalidad en la creación del sincitiotrofoblasto, ergo, en placentación y adecuado mantenimiento del embarazo (Noorali et al: 2009). Y otro de las premisas de la medicina moderna es que disponemos de un sistema denominado inmunológico, defensas. De nuevo la jerga belicista. Más que sistema de defensas, habría que denominarlo sistema de regulación de la simbiosis, nuestro reequilibrador a nivel microecológico, que abarca múltiples aspectos que interactúan con otros sistemas (hormonal, linfático, nervioso, circulatorios, respiratorio, termorregulador, ritmos biológicos, psiquismo..) en interdependencia con células y microorganismos, a través del océano interno o tejido básico (García y Costa:2015 desarrollan y explican esto con más detalle).

Las anomalías son más que evidentes, la realidad biológica opera de forma distinta a los presupuestos de la teoría de la infección y toda la semántica e interpretación belicista de la vida, interpretación subjetiva que ha cristalizado como realidad fáctica por aspectos por dimensiones sociológicas, ideológicas, políticos y económicas, en un contexto hobbesiano de la vida-el hombre es un lobo para el hombre- y que legitimaba esta visión de la existencia, permitiendo dar lugar a una dependencia de fármacos y posibilitando una biopolítica, un terreno de control social y lucro colosal para la industria química-farmacológica naciente del siglo XIX y los Estados. En contraposición, el pleomorfismo-visión sistémica- rompe la dicotomía salud-enfermedad, entendiendo los microsistemas biológicos a través de procesos de reequilibrio y desequilibrio, en relación también con los macrosistemas ecológicos. La teoría de la infección ha contribuido a originar todo un orden simbólico en torno a la enfermedad, al centrarse en la sintomatología y consecuencias.

 

 

 

 

3.Deconstrucción Caso SARS-COV-2-COVID-19 y VIH-SIDA: insostenibilidades epistemológicas y ontológicas compartidas.

“No se indigna quien quiere, sino quien puede, aunque no quiera. En la imprudente indignación está la única y pura fuente de la prudente dignidad” (Antonio García Trevijano, Pasiones de servidumbre,pág.292:2016).

Antes de abordar las cuestiones específicas y científicas de la insostenibilidad del relato oficial de la “pandemia”, hemos de precisar cuestiones de poder y hechos a tener en consideración para tener una panorámica más comprehensiva del asunto. La OMS pertenece a un capital muy concreto, el 82% de su financiación es de fundaciones “filantrópicas” y multinacionales farmacéuticas (véase García:2019) , por lo que, evidentemente, responde a intereses privados superlativos. Es más, la Fundación Mellinda y Bill Gates, por si misma (y a través de la Alianza GAVI, promoción de vacunas globales, en la que, por cierto, Tedros Adhanom, actual dirigente de la OMS trabajó en el año 2008) es la mayor donante de la OMS, junto a la Fundación Rockefeller, la Wellcome Trust, y multinacionales del sector farmacéutico. Bill Gates está invirtiendo cantidades ingentes de capital en el sector farmacéutico y biotecnológico. Las élites controlan la institución que define que es la salud, diagnósticos y tratamientos ¿Sirven a la sociedad o a intereses privados? No es necesario contestar. Las autoridades político-sanitarias, junto a los medios de comunicación han jugado un papel esencial en la difusión y aceptación de la declaración de pandemia que la OMS ha dictado, reproduciendo al unísono sus recomendaciones. Cabe recalcar, que la OMS cambió los criterios de definición de pandemia en el año 2009.

 Duval documenta (Duval:2020) varios hechos relevantes. En el año 2015 se registró la patente de un coronavirus “atenuado” a nombre del Instituto Pirbright, donde se investigan vacunas para animales. Bien, en noviembre de 2019 recibió casi 6 millones de la fundación Gates junto a otros stakeholders como la OMS, Wellcome Trust y Comisión Europea. Y la patente ha sido activada este mes pasado de marzo, indicando que puede tratarse como vacuna potencial en personas. Otro hecho importante. En abril de 2018 Bill Gates avisó de que habría que estar en alerta ante una posible propagación de un virus nuevo que podría afectar a Asia, con numerosos muertos como consecuencia. Sigamos con otro hecho a destacar. El 18 de octubre de 2019, se llevó a cabo un simulacro de pandemia, Evento 201, tal simulacro preveía el hundimiento de la economía global y enormes cantidades de muertos. Entre los asistentes, como no,  Jeffrey French, de la Fundación Gates, el presidente de la división de desarrollo global de la Fundación Gates,  la vicepresidenta de la ONU, peces gordos de los CDC, de la CIA, de Johnson y Johnson, del foro Económico Mundial….La inmensa red vinculada a la Fundación Gates está implicada en casi todas las empresas que están desarrollando la vacuna (Biotecnologías VIR, Inovio Farmacéuticas, Novasax, Moderna INC,  Vaxart…. ). Vamos a seguir hilando piezas del puzle.

Dicho esto, adentrémonos con las dos posturas dominantes del relato oficial del SARS-COV 2 (zoonosis, salto de entre especies animales distintas) y, la que asevera que proviene de laboratorio. Ambas no se sostienen ante un análisis riguroso que busque sus opacidades, tal y como Jesús García Blanca (2020b) y Robert J. Williams (2020a y 2020 b) han realizado. Anticipamos que las personas mueren etiquetadas de coronavirus, no por coronavirus. No se han llevado a cabo los procedimientos de purificación y aislamiento del SARS-COV-2 siguiendo los pasos inexorables a nivel metodológico que toda buena práctica científica exige en la primera vez que se secuencia un nuevo virus o retrovirus (Carballal y Oubiña: 2014, junto a otros manuales de virología más que Robert J. Williams ha citado: 2020a y 2020b). Más adelante veremos los pasos con más detalle. Además, la técnica PCR-y su variante PCR-RT no son válidas para aislar nuevos virus y retrovirus, ni para diagnosticar, tal y como argüiremos,  lo que hace es reproducir fragmentos de ADN y ARN respectivamente. Para identificar x virus y retrovirus, se requiere, que se conozca toda su secuencia, y para esto, repetimos, previamente, se ha debido aislar y purificar el virus o retrovirus la primera vez que se secuenció, veremos el porqué.

El artículo original en el que supuestamente está la génesis de “identificación” del SARS-COV-2, al que la OMS alude y los kits de test de RT-PCR y grupos de investigación tienen como referencia es el siguiente (Zhu et al:2020), vinculado al equipo del centro chino para el control y prevención de enfermedades, que tiene relación con el centro estadounidense. En este artículo no se aplican los pasos metodológicos, aislamiento y purificación de retrovirus y virus, pasos previos a la primera secuenciación, tal y como el biólogo, Stefan Lanka denuncia (citado en García:2020a). La presentación de una micrografía, per se, no vasta, cada paso y micrografía ha de ir acompañada de los procedimientos y experimentos que se han llevado para aislar y purificar el retrovirus, para que, tras su publicación, posteriormente, otros científicos puedan reproducirlas (principio de reproducibilidad).La realización de esto es inexorable en el descubrimiento de un nuevo retrovirus, cuando se secuencia por primera vez, para poder distinguir exosomas, que son vesículas celulares que interrelacionan las células y transportan desecho celular que contienen ARN, de retrovirus endógenos, entre éstos y exógenos. Recordemos que nuestro genoma tiene un 10% de retrovirus (Sandín:2010).

De hecho, como Kaufman (citado en Robert:2020b), oncólogo, médico y biólogo de la Duke University (EE.UU), explica, los exosomas son generados cuando las células se someten a estrés (toxemia, miedo, ondas electromagnéticas..), son detectados en las personas enfermas, con casi toda tipología de enfermedad, incluido cáncer (véase también Beninson y Fleshner:2014 y Fleshner y Cranne:2017). Bien, precisemos que en el artículo de la génesis del “aislamiento” y secuenciación del “SarsCov-2”(Zhu et al:2020), se llevó a cabo mediante cultivos de una paciente que había sido operada de cáncer de pulmón ¿Eran exosomas lo que identificaron y presupusieron que era un nuevo retrovirus? Noolte y colaboradores (Noolte et al: 2016) remarcan que es prácticamente imposible distinguir los virus y retrovirus de las vesículas extracelulares (están rodeadas de membranas lipídicas, que contienen proteínas de las membranas celulares, se forman en la membra plasmática, pueden unirse a otras membranas plasmáticas de otras células, portan material genético que puede modificar la funcionalidad de las células receptoras…) ¿Entendemos la importancia de la rigurosidad metodológica y de los procedimiento indicados en el descubrimiento de un nuevo virus o retrovirus que se secuencia por primera vez?

Veamos los pasos metodológicos para aislar, purificar y secuenciar un nuevo virus y retrovirus (no se ha llevado con el SARS-COV2 ni con el VIH, como explicaremos):

“1. Presentar cuatro micrografías del virus, que deben hacerse durante el proceso de aislamiento y secuenciación: una del virus en el interior de las células, otra del virus aislado-es decir, sin partículas celulares o partículas semejantes a virus-, una tercera de las proteínas de la envoltura y una cuarta del ácido nucleico del virus. 

2.Secuenciar las proteínas y el ácido nucleico para caracterizarlos y evitar así confusiones con otras proteínas u ácidos nucleicos similares.

  1. Llevar a cabo múltiples ensayos de control realizando las mismas operaciones y en las mismas condiciones con tejidos no infectados a fin de comprobar que en sus micrografías no aparece nada similar a las de los tejidos infectados.
  2. Publicar en una revista científica la descripción exacta de los experimentos realizados y los resultados obtenidos de forma que otros equipos puedan revisarlos, duplicarlos y verificar que son correctos” (Lanka, citado en J. Williams, pág. 24: 2020a).

Y no sólo eso, una vez se hubiese purificado, aislado y secuenciado, se ha de demostrar que es el agente causal, no presuponer, un vicio enquistado del paradigma hegemónico. Un virus o retrovirus, asociado, no implica causalidad, sino que se presupone por su mera presencia. En el propio artículo (Zhu et al: 2020) reconocen que no cumplen ni siquiera con los protocolos de Koch, explicados anteriormente. En suma, presuponen que los pequeños fragmentos de ARN provienen de tal retrovirus cuando no han hecho los pasos metodológicos, de aislamiento y purificación, por lo que, se confunde con otros materiales biológicos.

Los propios CDC, en su documento, Panel de diagnóstico con RT-PCR en tiempo real del nuevo coronavirus, expresan explícitamente que la detección del ARN viral puede que no indique la presencia del virus o que éste sea el causal de los síntomas clínicos. Sigamos, la OMS, en su documento, Guía técnica para la enfermedad por coronavirus, afirma que algunas de las pruebas pueden detectar cepas genéticamente similares, es decir, reconoce que no es específica. La FDA, en su documento, Autorización rápida para uso en emergencias del test RT-PCR para COVID-19. Corporación de Laboratorios de América, podemos leer que el agente que se detecte, puede no ser la causa de la enfermedad. ¿Qué dice uno de los fabricantes de un kit de pruebas de PCR? Creative Diagnostics, en sus instrucciones, indica que solo ha de usarse para investigación, no como herramienta de diagnóstico, ya que, además, puede detectar H1N1, virus de la gripe B, microbios, etc.  ¿Cómo es posible que se estén empleando de forma sistemática para tal fin? ¿Cómo se puede estar repitiendo el mantra de más test, test? Una situación dantesca y acientífica. La cuestión no queda ahí, la majadería de toda esta situación la termina de develar el presidente de Tanzania, Jhon Magufuli, químico y matemático, que envió a laboratorio muestras procedentes de papaya, Kware (un ave) cabra, con nombres de personas, sin que lo supieran. El resultado: ¡Positivo! Aquí el vídeo. Y a toda esta chapuza demencial, hay que añadir los test anticuerpos o llamados rápidos. Estos, al igual que los de antígenos, también requieren los pasos que hemos indicado y se basan en premisas falsas, ya que no hay reacciones anticuerpos específicos con antígenos específicos (véase J Williams: 2020b). Otro estudio (Zhuang et al: 2020) que aborda el tema de los falsos positivos, apunta que éstos pueden ser, de casi la mitad, incluso hasta un 80,33 %, pero no menciona que todos los test son inespecíficos, de ahí que no sean válidos. Esto es lo que está determinando la estadística, la construcción de datos.

En el caso del VIH (nos basamos en Duesberg: 1998, García: 2015 y Botinas: 2011, que llevan a cabo un trabajo demoledor y riguroso, con una documentación exhaustiva y fruto de décadas de estudio del tema), Robert Gallo, descubridor del supuesto VIH, junto a Louis Montagnier, reconoció que ni él ni Montagnier purificaron, requisito y paso metodológico imprescindible previo a la primera secuenciación de un nuevo virus o retrovirus.El VIH no ha sido aislado, las micrografías existentes son vesículas celulares humanas. Por otro lado, en los prospectos de los test (Melisa y Welter), se reconoce explícitamente que no son específicos del VIH. La definición del SIDA pasó de 2 enfermedades y en homosexuales, a aglutinar una definición con 32 enfermedades y en todos los sexos. De esta manera, lo que determina que una persona de seropositiva y sea etiqueta de SIDA son los test. Las personas, que tengan una de las 32 “enfermedades” que aglutina el SIDA y se haga los tests, dando positivo,  saldrá etiqueta, y el miedo puede llevar a una disminución de los linfocitos CD4, más falsos positivos. Una auténtica arbitrariedad que sigue originando genocidios silenciosos. Y los criterios de diagnóstico cambian de continente a continente, en África con tan solo tener una de las 32 enfermedades y haber perdido un determinado % de peso, implica ser etiquetado, todo muy científico…

 El incremento de personas muertas etiquetadas de SIDA coincide con la comercialización del AZT, citotóxico y antiguo fármaco oncológico denominado sustancia S, que fue retirado por su toxicidad cuando tenía aquel nombre, y fue comercializado de nuevo para el caso SIDA-VIH. Además, hemos de tener en consideración la incidencia del shock emocional y efecto nocebo. Así mismo, las muertes comenzaron a disminuir cuando decrecían las dosis de AZT, al principio la dosis de este fármaco letal era de 2400 mg, bajo a 1500 mg, y, actualmente es de 300mg, mezclado en un cóctel con otros fármacos. Es decir, es una terapia letal, pero a más largo plazo, ya que se disminuyen las dosis del veneno. Las personas mueren etiquetadas de SIDA, no por SIDA. Así mismo, quienes más tiempo han sobrevivido y viven son aquellas que no han tomado antirretrovirales ni AZT (El doctor Manuel Garrido Sotelo, que fue etiquetado, hizo caso omiso a las recomendaciones oficiales y ha constituido una red internacional -Superando el SIDA- de personas que han sobrevivido y que se dedican a deconstruir todo este montaje criminal). Es uno de los casos más viles, en los que Robert Gallo, Luc Montagnier, Anthony Fauci, junto a los CDC, la OMS, miles de médicos y académicos tienen una gran responsabilidad, a pesar de que haya profesionales que de forma bien intencionada no sean conscientes de a lo que están contribuyendo de forma acrítica.

 Kary Mullis, como disidente de la teoría oficial del SIDA, sostuvo y argumentó que el VIH no era agente causal del SIDA, y advirtió que, la PCR, técnica por la que le dieron el Nobel de química en el 1993, no es válida para diagnosticar ni para llevar a cabo un aislamiento de nuevos virus. El biólogo, Stefan Lanka, llevó a cabo los pasos estrictos de purificación y aislamiento que toda primera secuenciación requiere, en este caso con el Ectocarpus Siliculosus  (en estos artículos, Klein et al :1995, Lanka et al: 1993, Muller et al: 1990 ). Bien, Lanka también denunció en el 1995 que no se han llevado a cabo tales pasos con el VIH. Es más, todo el oficialismo sostiene hoy la existencia del virus asociado al sarampión. Lanka ofreció 100.000 euros a quien demostrase que el virus del sarampión había sido secuenciado siguiendo los procedimientos antes señalados. Tras la presentación de varios artículos por parte de David Bardens, éste exigió el dinero. Iniciaron procesos judiciales, en medio de una campaña de acoso y derribo contra Lanka. Lanka ganó en el Tribunal Supremo Federal de Alemania, los medios guardando silencio:

“De acuerdo con las actas del proceso judicial (página 7/ párrafo uno), Andreas Podbielski, cabeza del Departamento de Microbiología Médica, Virología e Higiene del Hospital Universitario de Rostock, que fue uno de los expertos designados en el juicio, estableció que si bien la existencia del virus del sarampión podría ser aceptada en base a la suma de las seis publicaciones aportadas por el Dr. Bardens, ninguno de los autores ha conducido ningún experimento controlado de acuerdo a las definidas reglas internacionales y los principios de la buena práctica médica (ver también el método de la prueba indirecta”). El Profesor Podbielski considera la falta de experimentos controlados como una “debilidad metodológica” de esas publicaciones, que son, después de todo, los estudios más relevantes sobre este tema ( no existe ninguna otra publicación que intente demostrar la existencia del virus del sarampión)” (Ruíz, pág.2).

En cuanto al SARS-COV-2, Lanka dice respecto al SARS-COV-2 y el artículo de su génesis (Zhu et al:2020)

“Equiparan la muerte de células (hambrientas e intoxicadas) en tubos de ensayo a la presencia y multiplicación de un virus. Construyen mentalmente un genoma alineando pequeños trozos de ácidos nucleicos cuando nunca se ha probado que exista completo. Así que solo existen “pruebas” en su imaginación y no pruebas materiales. Y puesto que las moléculas de tejidos animales y suero fetal son bioquímicamente muy similares a las moléculas humanas cualquiera puede dar positivo a esos test” (citado en García, pág. 26, 2020b).

En síntesis, si no han realizado la purificación y el aislamiento en la primera secuenciación de un supuesto nuevo retrovirus, junto a las correspondientes micrografías y los pasos y procedimientos detallados y explicados cada una ellas,  no pueden precisar que sea tal ni demostrar su existencia, puesto que se confunde fácilmente con exosomas y retrovirus endógenos. Así mismo, si no han realizado tales pasos, no pueden precisar y demostrar que la secuencia de ácidos nucleicos proviene de tal o cual retrovirus, puesto que desconocen la secuencia completa y precisa del mismo. Presuponen que es de un nuevo retrovirus, y a partir de ahí reproducen fragmentos de ARN que dicen-sin demostrarlo- que provienen del SARS-COV-2-. Como mi querido Ángel Gracia Rodrigo, doctor en medicina veterinaria, comentaba, para ejemplificar sencillamente, si sólo tienen el sillín sin haber precisado y comprobado que es de tal bicicleta concreta completa, previamente, no pueden conocer la bicicleta en su totalidad. Las personas mueren etiquetadas de coronavirus, no por coronavirus, tras haber dado positivo en pruebas cuya razón de ser no son el diagnóstico, y eso es lo que está determinando las estadísticas. Así pues,  a nivel epistemológico y ontológico, las insostenibilidades son superlativas, puesto que las pruebas de diagnóstico no son específicas ni se ha demostrado la existencia del SARS-COV-2, y mucho menos, que sea agente causal.

4.Terror inducido y autodestrucción macro-microsistémica: una explicación a través de la perspectiva de sistemas.

En primer lugar, hemos de comprender, que la salud no depende de una variable, sino de multiplicidad de factores interdependientes, sinérgicos y bioacumulativos. El biólogo y filósofo, Bertalanffy (Bertalanffy:1976), ha desarrollado y fundamentado de forma magnífica la perspectiva general de sistemas, de la cual partimos para abordar los determinantes de la salud. Los macrosistemas (sistemas socioculturales, políticos, históricos, ambientales, tecnológicos, etc.) y los microsistemas (microecología, entes biológicos, individuos, actitudes, comportamientos, habilidades y conocimientos de éste) operan de forma interrelacionada en las dimensiones macro y micro. Es decir, la salud ha de ser abordada a través de un enfoque biopsicosocial, ya que los sistemas son abiertos y dinámicos, no pueden ser explicados de forma meramente mecanicista y cartesiana, de ahí la imposibilidad de intentar cuantificar todos los efectos de todas las variables y dimensiones de una realidad tan desbordante y compleja.  En este sentido, es imposible disociar la salud individual de la colectiva, al igual que comprehender al individuo aislado de la colectividad. Dicha disociación mutiladora, responde a una gnoseología aristotélica y binaria de la realidad, tan predominante en nuestras sociedades.

Como hemos estado explicando, el pleomorfismo, cuyo principal representante fue Antoine Béchamp, engloba esa perspectiva cambiante y holística, trascendiendo la dicotomía enfermedad-salud, partiendo de un continuum dinámico, entendiendo a éstas como procesos de equilibrio, desequilibrio y reequilibrio o muerte. Al contrario de lo que sostiene la teoría de la infección, los microorganismos están determinados por ese océano interno o tejido básico, el cual, a su vez, está condicionado por esas interrelaciones micro-macrosistemas que vamos a desarrollar, posibilitando la simbiosis y la alteración de ésta.

Los determinantes multivariables, interdependientes y bioacumulativos a los que aludimos se aglutinan en: estructuras socioeconómicas, culturales y políticas, entorno ambiental y modelo sanitario. En dichos determinantes, se han sumado, otras nuevas dimensiones intravariables, contribuyendo al estrés celular, ergo, a disfunciones orgánicas, que nos pueden hacer comprender el incremento de muertes, por ejemplo, en España en este año. El informe de Vigilancia de los excesos de mortalidad por todas las causas MoMo (Instituto Carlos III:2020c) muestra que ha habido un exceso de defunciones entre el 17 de marzo y el 20 de mayo de 2020. Sin embargo, como no contábamos con el espectáculo diario de los medios, las comparecencias del gobierno, parece que nadie recuerda la gripe del año 2005, que también quebró todas las estimaciones, llegando a la cifra más alta desde 1976. En aquel entonces, las muertes por enfermedades respiratorios se incrementaron un 83% en enero, un 65% en febrero y un 43% en marzo, y supuso un incremento de las defunciones en un 21 % (véase Fernández:2007).

Para tener una perspectiva más totalizante de los determinantes de la salud, veamos de donde partimos, a grosso modo. Estamos ante una crisis civilizatoria, una crisis ecosocial del sistema mundo que no es producto de lo coyuntural ( la declaración de la pandemia), sino de lo estructural. Hemos de precisar que las estructuras globales, producto de procesos macrohistóricos-neo(colonialismo) y neo(imperialismo)-, se caracterizan por un dinamismo constituyente de procesos de acumulación de capital, de crecimiento económico y de voluntad de poder como fin en sí mismo, reduciendo la vida a razón instrumental, en beneficio de determinados estados centrales y grupos sociales intraestatales. A sí mismo, dicha acumulación también ha sido por desposesión en sus diversas dimensiones, junto a los derivados procesos de polarización y pauperización social,  proletarización, mercantilización, destrucción ecosistémica (ecocidio en curso, ergo, biocidio), urbanización, industrialización, división internacional del trabajo y expolio de la fuerza de trabajo para saldar la crisis demográfica en algunas zonas centrales. En este sentido, como Alier (Alier:2015) precisa, las externalidades socioambientales y sobre la salud se reparten de forma asimétrica en el sistema interestatal (más incidencia en países periféricos) así como entre los grupos más vulnerables. Además, como producto de la globalización, y dichos procesos articulados en torno a una violencia estructural, altericida y etnocida, destructora de lo vernáculo, las formas de vida de los países “desarrollados” está emergiendo, en lo más esencial, en los denominados países periféricos o en “vías de desarrollo”, cual meta teleológica de la historia, como estadio ulterior a alcanzar (tres obras muy potentes para profundizar en estas cuestiones García: 2013, Rodrigo:2011 y Wallerstein:2001).

Así pues, por un lado, en los países “desarrollados”, las tasas de mortalidad han descendido. No obstante, las “enfermedades” degenerativas y categorizadas como crónicas también se han disparado, junto a la contradicción del aumento de la esperanza de vida. Sin embargo, estamos seguro de que está va a descender, ya que la esperanza de vida no es un indicador que sirva para proyectar a medio y largo plazo ¿Por qué llevamos a cabo tal afirmación? Pues porque las cohortes generacionales más jóvenes, desde el embarazo, están expuestos a una serie de determinantes sobre la salud a los que las personas más ancianas y longevas no lo estaban. Al respecto, la exposición bioacumulativa y creciente a contaminantes físicos, electromagnéticos y químicos. Investigadores como Raúl Montenegro (Montenegro:2012), biólogo y premio nobel alternativo, y  Nicolás Olea, Catedrático de cirugía y medicina física en la Universidad de Granada, (citado en Burrezo:2019 y Barbería: 2017) denuncian la exposición sistemática de químicos a través de productos de la cotidianidad, de higiene, textil, alimentos, agroquímicos, latas y envases de plástico, y porqué la legislación se basa en axiomas falsos, ya que no contempla el denominado efecto coctel, las sinergias y carácter bioacumulativo entre éstos. Aluden a la evidencia de que muchos de los químicos de síntesis están relacionados con cánceres, diabetes, problemas endocrinos que derivan en infertilidad, etc. Además, se ha de considerar la contaminación ecosistémica de los océanos, por ejemplo, de plástico, así como la alimentación y medicalización de los animales, ya que los fármacos, agroquímicos y demás tóxicos pasan a las personas a través del consumo de éstos.

Así mismo, el actual modelo sanitario, más allá de público o privado, se centra en la gestión de la enfermedad, promoviendo procesos de medicalización superlativos, siendo, la iatrogenia, la propia intervención y planificación médica, entre 1 y 3 causa de muerte en los países desarrollados, tal y como apuntamos al inicio (Véase Gotzsche:2014). En cuanto a la contaminación electromagnética, éstas alteran los canales de calcio, sodio y potasio, generando estrés celular, ergo, daño mitocondrial, en el ADN, problemas cardiovasculares, cáncer, cognitivos y un largo etc. (véase Firstenberg: 2017 y Muro:2014a). Otros estudios (como el de Liu et al: 2019) apuntan a la vinculación entre la concentración de partículas en suspensión (PM10 Y PM2.5, siendo ésta últimas más peligrosas) y mortalidad diaria a corto plazo por multiplicidad de causas, mortalidad cardiovascular y respiratoria,  debido al carácter tóxico de dichos contaminantes físico-ambientales. A mayor concentración de éstas y temperaturas más elevadas, mayor asociación.

A todo ello hay que sumarle el incremento de un estilo de vida generador de todo tipo de disfunciones, caracterizado por el creciente estrés, depresión, inactividad física, tabaquismo, alcoholismo, obesidad, consumo de productos procesados, estos últimos funcionales a una estructura socioeconómica y cultural maníaca con el ser productivo y vivir para trabajar. El consumo de productos de origen animal también es predominante y creciente. Campbell y Campbell (Campbell y Campbell:2012) han llevado a cabo unos de los más exhaustivos estudios de nutrición, demostrando que las “enfermedades” de la civilización están en correlación muy significativa con el creciente consumo de productos de origen animal. Jean Seignalet (Seignalet:2004), que fue catedrático de medicina de la universidad de Montpellier, médico clínico y biólogo , también apunta a la toxemia celular que origina la alimentación predominante en nuestras sociedades, con un % elevado de consumo de productos cocinados en las dietas promedio. Indica, que, tras ingerir alimentos cocinados, se desencadenan una respuesta acentuada de leucocitosis digestiva (post-pandrial), tras su ingesta, debido a la desnaturalización, generación de mutágenos en el proceso de cocinado , y destrucción enzimática, cuanta más alta sea la temperatura. Esto no ocurre cuando se ingieren frutos secos, semillas, frutas, verduras crudas o cuando se acompaña a lo cocinado -ya que alimentos como los cereales, tubérculo, y leguminosas requieren cocción-con un volumen considerable de vegetales crudos, en proporción mayor que lo cocinado.

Por otro lado, cabe recalcar el individualismo solipsista junto a la erosión de la capacidad de sociabilización, atomización social, soledad y ausencia de redes de apoyo mutuo e interdependencia vital, todo fagocitado por un asistencialismo y pseudoprotección socioestatal y de razón monetaria, donde la solidaridad genuina es suplantada por el funcionario asalariado. La existencia humana reducida al dicho hobbesiano, que asevera que el hombre es un lobo para el hombre.  Se ha vinculado la soledad y el distanciamiento social con mayor probabilidad de padecer ansiedad, depresión, problemas de descanso y conductas insanas y autodestructivas, ergo, con una menor esperanza de vida, problemas cardiovasculares, derrames cerebrales y otras disfunciones (Redacción BBC: 2018). Más profundidad sobre emociones y enfoques biopsicosociales en Karmelo Bizkarra (Bizkarra: 2005).

Los países empobrecidos o periféricos no quedan al margen de todo ello, si bien, con gradaciones, ya que, la homogeneización y sistematización de la existencia sigue su curso de canibalismo social. En este sentido, en éstos hay una síntesis de los riesgos modernos que hemos explicado y de los tradicionales.  Presentan tasas de mortalidad más altas, y problemas de salud, debido a las externalidades socioambientales que el gran capital extractivista origina y desplaza, en alianza con los estados, que posibilitan el marco jurídico funcional a sus intereses; o al uso de biomasa en espacios sin ventilación adecuada. Todo ello se materializa en pobreza y desigualdad estructural, junto a riesgos tradicionales derivados de falta de acceso a agua potable, pésimas condiciones higiénicas, de habitabilidad y en el lugar de trabajo, inacceso a tierras para producir y a alimentos seguros, hambrunas, desnutrición,etc…). La desigualdad global ha crecido de forma continua, en las últimas cuatro décadas (aunque ha sido constante en el capitalismo como sistema histórico, excepto en los 30 años posteriores a la II Guerra Mundial, en Europa) en casi todos los países y en todas las regiones del mundo, con distintas gradaciones, pero de forma continua (véase Alvaredo et al :2018).

Tras explicar los determinantes sobre la salud, como un todo interdependiente,  recalcamos de nuevo, debido a que son las bases que cimientan los miles de estudios estadísticos y modelos matemáticos, que la existencia del denominado SARS-COV-2 no ha sido demostrado de forma rigurosa, en base a las normas metodológicas internacionales para cumplir con el principio de reproducibilidad, las pruebas que se emplean para diagnosticar no son específicas ni para tal fin, y tampoco demuestran que sea agente causal, ¡Pero son las que determinan el conteo estadístico! De esta manera, llegado a este punto, cabe matizar y preguntarse varias cuestiones ¿Qué dimensiones pueden haber incidido en el incremento del estrés celular, con el consiguiente incremento de exosomas como reacción inflamatoria, en el aumento de las tasas de mortalidad, problemas respiratorios y desborde de algunos hospitales en países como España o Italia? ¿Qué intereses infames puede haber detrás de toda esta parafernalia y confusión descomunal? Ahora iremos con ello y es esencial comprehender, que, recuperando a Thomas (Thomas:2005), si una definición de la realidad social es percibida como real, lo es en sus consecuencias. Es decir, la imposición y hegemonía de una percepción y explicación de la realidad, desembocará en unas determinadas actitudes, emociones, comportamientos y política, esto es, un orden normativo-simbólico y psicológico en base a dichas premisas.

Autores como Ogen (Ogen:2020) y Perales (Perales:2020) indican que las zonas y regiones con tasas de mortalidad y letalidad más elevadas (muertos etiquetados de, no por,COVID-19) son aquellas que tienen unos mayores niveles de contaminación ambiental, como Dióxido de Nitrógeno, PM10, PM2,5 (éstas últimas pequeñas más peligrosas que las grandes), que afectan de forma más acusada a grupos vulnerables, ancianos y personas con problemas cardiovasculares y/o respiratorios, diabetes, inmunodepresión,etc. Dichas zonas y regiones son, por ejemplo, Madrid y Cataluña-Barcelona en España, Norte de Italia, Reino Unido, Francia…) Además, en los períodos temporales con presencia de polvo sahariano se incrementa de forma sinérgica los niveles de PM en la atmósfera, junto al incremento de los ingresos por razones de índoles respiratoria. También es sabido que los ingresos hospitalarios urgentes por enfermedades y/o problemas respiratorios se incrementan cuanto más altos niveles de contaminación y calima. De hecho, la exposición a ésta última llega a ser muy importante como variable diferenciadora, un estudio del CSIC (citado en Perales: 2020), analizó y demostró que, en anteriores ocasiones, personas hospitalizadas con problemas cardiovasculares, los grupos que han sobrevivido y los que no, presentaban como variable diferenciadora dicha exposición. Así mismo, buena parte de los síntomas asociados al “COVID-19”, son los que están vinculados con el Dióxido de Nitrógeno, PM 2,5, la calima, etc. Bien, pues el índice de calidad del aire, durante los dos primeros meses en Madrid, fue malo en enero, seco y con ausencia de precipitaciones, y muy malo en febrero, un mes con temperaturas muy cálidas y superlativamente seco en cuanto a precipitaciones, con anomalías respecto a los valores normales en esas fechas. Las cantidades de Dióxido de Nitrógeno han superado los límites anuales en casi todas estaciones de la Red de Vigilancia de la Calidad del Aire, y, también los valores máximos diarios en cuanto a PM2.5 Y PM10. A ello, se suma que finales de febrero coincide con una calima proveniente del norte de África, que arrastra contaminación de las refinerías y centrales térmicas de dicha zona.

 En la misma línea, cabe destacar que Italia es de los países europeos con más contaminación ambiental, especialmente, en cuanto a los impactos de la salud y muertes prematuras derivados del dióxido de nitrógeno, PM 2.5 y PM10, sobre todo, en la zona Norte, cuyo promedio anual supera los límites europeos recomendados. De hecho, en enero de 2020, se alcanzó una situación de niveles críticos, que también coincide con clima soleado, escasas precipitaciones y viento, ergo, falta de dispersión de contaminantes. Se llegan a aplicar hasta limitaciones en algunas ciudades del norte de Italia, como prohibición de circulación parcial a vehículos con diésel durante los momentos de más tráfico, e incluso llega a ser total en zonas centrales como Roma. De nuevo, al igual que en España, ocurre en Italia, las zonas con más contaminación son las que más casos de muertos etiquetados deno con– COVID-19.

Dicho esto, en Wuhan (capital de la provincia de Hebei), lugar de origen de la “pandemia”, hubo manifestaciones en el 2019, contra la contaminación ambiental, ya que es una de las tres ciudades con el aire más contaminado del mundo (García: 2020b). Y, siguiendo con el estudio de Perales (Perales:2020), a finales de octubre se comunicó una alerta naranja por contaminación en Hebei (provincia de China). En este sentido, la contaminación de PM2.5 es tan drástica, que afecta de forma superlativa a Corea del Sur, siendo la mayoría procedente de China (léase Sánchez: 2019). Al respecto, China, implantó la cuarentena -léase secuestro-en todo el país el 23 de enero, y los niveles de contaminación descendieron sin precedentes (Véase imagen en el anexo). Esto, lógicamente, repercutió de forma acentuada en la disminución de la contaminación y salud de los habitantes del país vecino, Corea del Sur, por los motivos indicados (no llegó a declarar la cuarentena en todo el país, tan sólo en dos ciudades).

Hemos de señalar otras dimensiones a considerar de la variable ambiental, la implantación de la red 5G. Además, en Wuhan se han realizado pruebas piloto y se ha desplegado el 5G, una tecnología que se está implementando en varios países. Es decir, a las redes 1,2,3 y 4 G, Wifi, telefonía móvil, etc. y los impactos sinérgicos biocidas y bioacumulativos sobre la salud,  hemos de añadir el 5G. Respecto a ésta última, incrementa de forma cuantitativa y cualitativamente la exposición a ondas electromagnéticas, y sabemos que las tecnologías anteriores implantadas incrementan el estrés celular. Sin embargo, no sabemos la magnitud diferenciadora que puede desembocar el nuevo 5G, de ahí que se hayan lanzado moratorias en algunos países y zonas (véase Firstenberg: 2017, llamado internacional de científicos para detener la implementación de la red 5G). El biólogo y especialista en microbiología, Bartomeu Payeres (Payeres:2020), ha llevado a cabo un estudio que evidencia la correlación muy significativa entre ubicación de antenas 5G y mapa epidemiológico de etiquetados de COVID-19 por cada 1000 habitantes, comparando a nivel internacional, también entre estados fronterizos, a nivel intranacional en provincias, así como en barrios de Barcelona, Madrid y Nueva York.

Como veníamos indicando, otro determinante sobre la salud a considerar es el vinculado al terror y estrés desencadenado por el encierro y el miedo a morir. El ser humano, ante circunstancias en las que percibe que peligra la vida y siente pánico, activa sus instintos más primarios, vinculados a la supervivencia, siendo más vulnerable y fácil de controlar.  Existe evidencia (Beninson y Fleshner:2014 y Fleshner y Cranne:2017) de que el estrés desencadena la producción de adrenalina, por lo tanto, contribuye al estrés celular, desequilibrios de la simbiosis (en la semántica belicista, inmunodepresión), ergo, exosomas. La difusión sistemática del terror ha sido continua, con número de fallecidos con contadores diarios, difusión de cadáveres en ataúdes, almacenados en morgues (véase Latorre:2020), sin autopsias hasta bien entrado abril.

Los más vulnerables ante toda esta situación han sido los ancianos, incluso siendo abandonados en algunas residencias (Véase la Voz del Sur:2020). También los sanitarios y los cuidadores de ancianos en residencias están ante circunstancias de estrés superlativo. Según el Informe nº32 de la situación del COVID-19 en España elaborado por el Instituto de Salud Carlos III, el 87% de los fallecidos etiquetados de (no por) COVID-19 tenía 70 o más años, y el 95% de los fallecidos tenía una o más enfermedades y factores de riesgo.  Así mismo, un informe del Instituto Superiore di Sanità (2020) de Italia muestra que, de 481 personas que habían dado muerto dando positivo en los test, el 98,8% tenía una o más enfermedades y factores de riesgo. Y a todo lo que hemos estado denunciando, hemos de añadir el esperpento en cuanto a los protocolos a seguir con las pruebas de diagnóstico en las instituciones cerradas como las residencias. La Guía para utilización de test diagnósticos para COVID-19, elaborada por el Instituto Carlos III, dice así:

Si en la institución se ha detectado más de un caso con síntomas compatibles no será necesario obtener un resultado positivo en todos los casos sospechosos. En caso de obtener al menos una prueba positiva, el resultado se considerará confirmatorio de infección por SARS-CoV-2, considerándose que existe un brote en la institución. Se procederá a tratar y a aislar a los pacientes sintomáticos y, a los demás residentes de la institución, se les considerará contactos estrechos procediendo a la cuarentena de los mismos (Instituto Carlos III, 2020a, pág.4).

Es decir, que ya ni es necesario utilizar los test, que son inválidos per se para diagnosticar, en cada caso individual, sino que se aglutinan los casos considerados como tal contando con un solo positivo y se procede con un aislamiento del resto. Más estrés y soledad para los ancianos. Otra cuestión de gravedad a señalar, son los tratamientos farmacológicos que se han llevado a cabo de forma experimental con los etiquetados sintomáticos, bajo ningún criterio científico. La propia Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios reconoce que no existen ensayos clínicos controlados que proporcionen evidencia para un tratamiento concreto del supuesto e indemostrado SARS-COV-2, y viene a decir, de forma implícita, que se experimente con los afectados, para posteriormente contradecirse aludiendo a que no son recomendaciones, pero aun así los cita en el documento:

Hasta la fecha, solo hay datos parciales, preliminares, a veces únicamente in vitro o incluso contradictorios, sobre la eficacia de uno u otro producto por lo que, en la medida de lo posible, debe priorizarse la posibilidad de realizar estudios clínicos aleatorizados que, al tiempo que ofrecen una alternativa de tratamiento plausible, generen conocimiento útil […] A continuación, se recogen aquellos tratamientos que se han venido utilizando en alguna de las estrategias terapéuticas puestas en marcha en relación a la infección respiratoria por SARS-CoV-2. La intención del documento es aportar información a los profesionales sobre algunas particularidades de estos tratamientos y no debe ser considerada en ningún caso como una recomendación de uso o priorización de uso por parte de la Agencia (Véase enlace adjunto AEMPS).

Tal y como José Antonio Campoy (Campoy:2020) denuncia, los fármacos que cita la AEMPS, a pesar de que no los “recomiende” (Remdesivir, Lopinavir/Lopinavir,TCZ, Sarilumab, Cloroquina, Hidroxicloroquina,Interferón Beta-1B, Interferón Alfa-2B, Ruxolitinib, Siltuximab), tienen una ingente cantidad de efectos secundarios constatados, muy dañinos, entre ellos, hasta neumonía e inmunodepresión. Posteriormente, como Campoy continúa expresando, la AEMPS menciona otra serie de fármacos (Darunavir, Arbidol, Covicistat, entre otros), que no recomienda, pero vuelve a citar de forma incomprensible, y poseen una menor evidencia que los anteriores, incluso, carecen de datos en estudios preclínicos. Bien, pues la Generalitat de Cataluña distribuyó Darunavir en 17 residencias de ancianos, y la propia ficha técnica advierte que se recete con mucha cautela a personas de 65 años o más. Demencial. Otros médicos, Cameron Kyle-Sidell y Mike (citados en Campoy:2020) están renunciando a los ventiladores mecánicos en los casos más graves, ya que podrían estar dañando los pulmones, y están falleciendo % elevados de los etiquetados de COVID-19 a los que se les ha aplicado. Señalan que lo que necesitan es oxígeno y no presión en los pulmones.

En suma, como hemos venido argumentando, la declaración de la farsa-pandemia, percibida como real en el imaginario colectivo, y las medidas impuestas, como el confinamiento,  no son la causa del gran shock en el sistema mundo, sino que ésta, como situación coyuntural, viene a potenciar las dinámicas inestables, inherentes, de las estructuras socioeconómicas globales. Hemos de comprehender que ya partíamos de unas estructuras caracterizadas por un canibalismo socioambiental, generadoras de disfunciones en la salud, de polarización y pauperización social, acentuadas de forma superlativa tras el expolio de la crisis del año 2008. Moisés Hidalgo (Hidalgo:2020) explica que estas últimas han sido incrementadas por la declaración de la pandemia, contribuyendo de forma sinérgica a la destrucción de empleo y caída de la demanda, vorágine que se retroalimenta. Y añade, que dicha situación no podrá ser solucionada por la estimulación del consumo mediante el endeudamiento-que está en la base de la maraña piramidal de la crisis del 2008- ya que éste último, precisamente, contribuye a una menor demanda, en tanto que, en una situación de desigualdad social, el endeudado dedica buena parte de sus ingresos a saldar dicha deuda. La dinámica de endeudamiento continuo, en una economía financiarizada cada vez más predominante, de corte especulativo y no material, junto a la caída del consumo y de demanda de trabajadores, desemboca en el denominado momento Minsky, crisis financiera. En estas dinámicas estructurales, y en dicho escenario coyuntural, los más vulnerables son quienes sufren de forma superlativa las consecuencias, especialmente quienes pertenecen al sector informal de la economía, 2000 millones de personas, emergiendo el dilema de trabajar o morir de hambre-de forma más acentuada en los países periféricos- (véase ONU:2020).

Ante esta crisis estructural y multidimensional del sistema mundo, las oligarquías financieras intentarán instaurar las condiciones idóneas para llevar a cabo sus ajustes estructurales, perpetuando el endeudamiento de los Estados y a sus poblaciones, una forma de terrorismo financiero mediante el que ejercen el latrocinio sistemático legalizado. Además, las dinámicas ecocidas tendentes al crecimiento económico chocan inexorablemente con los límites biofísicos del planeta, generando terribles impactos socioambientales y conflictos geopolíticos, y más, en una tesitura de próxima crisis energética de las energías fósiles y de los recursos no renovables qué, pero también debido a una tasa de extracción más elevada que la de reposición en algunos de los renovables. Es sumamente triste que la contaminación ambiental haya tenido que disminuir debido a esta situación, y no a la volición expresa y consciente de un cambio de paradigma. Por otro lado, como hemos venido desarrollando, el pánico y el terror inducido, junto al aislamiento, incrementará los procesos de medicalización y muerte debido al aumento de depresiones y estrés.

En suma, la teoría de la infección y la declaración de la pandemia es el chivo expiatorio que legitima una biopolítica inaceptable en situaciones “normales”,  y supone una alteración de las relaciones sociales, propiciando más el distanciamiento de las personas en un momento histórico de atomización social. Más allá de los intereses económicos que pueda haber, existen otras razones más infames de voluntad de poder, que escapan a nuestra certeza. Ante la crisis estructural que se avecina, también se abre la posibilidad de crear escenarios transformadores, decisivos, que pueden suponer la constitución de cosmovisiones radicalmente opuestas a la pesadilla hobbesiana en la que vivimos o de entrada en la más férrea esclavitud totalitaria, bajo la aparente y perversa razón del bien común.

  1. Epidemiología y vacunas: distorsión histórica, mito colectivo y corrupción sistemática.

Finalmente, la psique colectiva está siendo bombardeada con la necesidad de encontrar la vacuna para solucionar tal situación. El mantra de que las vacunas han contribuido a la reducción y eliminación de enfermedades categorizadas como infecciosas es un mito que impregna el imaginario colectivo de las sociedades moderna y que es repetido como discurso monolítico acrítico. Tal proposición, tan sólo puede defenderse desde una posición fideísta, la historia de la epidemiología, sin cortes en las escalas temporales, demuestran que las vacunaciones no fueron la clave en la reducción de “enfermedades” categorizadas como infecciosas, sino que fueron mejoras de carácter social (tal y como propuso la corriente higienista encabezada por René Villermé: el alcantarillado, potabilización del agua, conservación de los alimentos…), ya que habían disminuido en torno a un 84% antes de las coberturas generalizadas y sistemática de éstas (Llácer:2019 aborda el caso de España)  (véase también García y Costa: 2015, Humphries y Bystrianyk:2015, y West:2014 llevan a cabo un trabajo demoledor y una documentación apabullante).

 La única en la que hay una vinculación directa es con la de la polio. Sin embargo, esto es debido a cambios etiológicos y en los criterios de diagnóstico, en una redefinición de la enfermedad,  artimaña arbitraria, llevada a cabo por los CDC y que el resto de los países asumiría posteriormente, lo cual disminuía de un plumazo el conteo estadístico y posibilitaba asumir que ésta fue la causa.  Como García indica (García: 2020a) Bernard Greenberg, doctor y experto en bioestadística que presidió la Comisión de Evaluación de la Asociación de Salud Pública Americana en los 50, admitió que tal reducción fue debido a tales cambios en los criterios, ello lo reconoció en una audiencia ante el Congreso en 1962.Antes de la vacuna de la polio, se diagnosticaba a alguien como afectado de la enfermedad si tenía síntomas durante 24 horas, pero luego sólo si éstos continuaban 60 días después, y si aparecían síntomas a los 30 días no se relacionaría con la vacuna. Así mismo, la inflamación de la membrana del cerebro y de los nervios, que era uno de los síntomas más importantes de la polio, se diagnosticó como meningitis a partir de la vacuna, incluso si salía positivo al poliovirus. Eso nos permite explicar el que en EE.UU se pasará de 70.000 casos de polio a 600, los de meningitis evolucionaran de 0 a 100.000. Otro investigador, Jim West (West:2014) demuestra, de forma detallada, la relación entre polio y DDT.

El caso de la viruela, durante el siglo XIX en Inglaterra y Leicester, es un caso paradigmático para ejemplificar las contracciones. En Leicester, se negaron a vacunar a sus hijos, y se comenzaron a rebelar contra la legislación totalitaria del 1867 que había impuesto la vacunación obligatoria.  El fracaso de la vacuna fue patente en la posterior epidemia de viruela del 1871-1872, en la que murieron miles de los vacunados. Llegaron a haber 6000 juzgados y multados en 1885 por negarse a las vacunaciones y perdieron sus hogares. La Liga Nacional Antivacunación organizó una manifestación a la que se unieron compañías del ferrocarril para facilitar el transporte a miles de personas de toda Europa, llegando a ser más de 100.000 personas. La presión se tradujo en la creación de una comisión para investigar lo sucedido con las vacunas en Leicester y Jhon Thomas Biggs (citado en García: 2020a), ingeniero sanitario, magistrado,  concejal de Leicester y miembro del Comité de Higiene de la ciudad, realizó un informe de lo ocurrido, que se publicó en un libro denominado Leicester: Sanitation versus Vaccination en 1912, 11 años después del informe. Los datos recogidos son contundentes, Leicester, con obligación de vacunación y cobertura de un (91,7%) tuvo más muertes (26,82%) que luego, con un 2,1% de cobertura y un 17,31% de tasas de mortalidad. Y posteriormente, Leicester sin vacunar, al comparar con la armada británica nacional, de las colonias y de las indias, que estaban vacunadas, tuvo menos casos y menos mortalidad (Véase anexo tablas)

Por otro lado, las vacunas están causando graves problemas de salud, tal y como veremos con algunos ejemplos (en los enlaces en azul están insertados los links con las fuentes y estudios para poder consultar y profundizar, las fuentes también las indico en la bibliografía).  Los organismos oficiales a nivel nacional  e internacional, así como buena parte de las entidades privadas y públicas, la investigación y formación en relación con materia sanitaria y de vacunas, están condicionadas y/o fagocitados y corrompidos por el poder económico, eso nos permite entender su aprobación, comercialización y recomendación (Una documentación exhaustiva sobre el tema en García: 2015, Discoverydsalud, en la página ciencia y salud natural y en  children’s health defense). La OMS, por ejemplo, está en manos privadas (un 82% de la financiación) con la fundación Gates a la cabeza de las donaciones. Además, la Dra. Soumya Swaminathan, científica jefa de la OMS reconoció, a puerta cerrada, durante la cumbre mundial de seguridad de vacunas en diciembre de 2019 en Ginebra, que no disponen de sistemas de monitoreo para identificar las cantidades y qué reacciones adversas originan, las vacunas. Ello lo admite  en un vídeo filtrado, después de decir, públicamente, que son seguras. Las reacciones adversas de las vacunas no han sido sometidas a estudios a largo plazo, y en los neonatos, evidentemente, no está permitido experimentar por cuestiones ética, y  son los más vulnerables frente a ellas. Sin comentarios. Además, la OMS y Unicef han sido acusadas de respaldar vacunas esterilizadoras en países periféricos con fines de control de la natalidad, por ejemplo, con la campaña de vacunación del tétanos en Kenia en el año 2014, tras analizar y comprobar que los viales contenían sustancias que inducían esterilización, también en otros países en la década de los 90 como Nicaragua y Filipinas (véase F. Muro:2014b). Y abogadas de la ONG, Gramya Resource Centre For Women, denunciaron en el año 2010, que Merck y GlaxoSmithKline, con organizaciones vinculadas a La Fundación Bill y Melinda Gates, con el amparo de la OMS y Unicef,  llevaron a cabo ensayos clínicos con la vacuna Gardasil y Cervarix con 24.000 adolescentes, cuyos padres eran analfabetos, y lograron la firma de éstos y de los encargados de los albergues. Todo ello, sin la debida información sobre los riesgos y sin seguimiento, lo cual se materializó en muertes y otras graves dolencias (véase García 2014b).

Así mismo, cabe recalcar, que la vacunas no son sometidas a ensayos a doble ciego frente a placebos inocuos de forma exclusiva, se hacen frente a placebos con adyuvantes o frente a placebos con adyuvantes y placebos inocuos, empleando artimañas metodológicas para obtener resultados favorables y ocultar los perjuicios que originan.  Por ejemplo, como La Asociación de Afectados por la vacuna del papiloma humano denuncia, Merck y GlaxoSmithKline han realizado ensayos a doble ciego que tenían adyuvantes neurotóxicos. También, estableciendo muestras más pequeñas en los grupos con placebos inocuos, o combinando el grupo de placebos inocuos con los que recibieron aluminio como placebo en la suma de las tablas finales. Todo esto altera los resultados y las conclusiones. Aun así, la vacuna Gardasil arroja los  siguientes resultados: uno de cada 40 vacunados posee riesgo de desarrollar una enfermedad crónica grave y en EE.UU, y hay 37 veces más riesgo de morir por la vacuna Gardasil que por Cáncer Cervical, entre otros. También se obvia el carácter bioacumulativo de los metales pesados, que son neurotóxicos, y su biopersistencia, puesto que vía intravenosa, tienen una absorción del 100%-mucho mayor que a través de los alimentos, véase link adjunto al final del párrafo. Además, por motivos éticos, no se puede experimentar con bebés y pequeños, por lo que los ajustes de los metales pesados presentes en los ensayos con adultos no se ajustan a la proporción peso-cantidad que recibiría un bebé durante el programa de vacunación. De hecho, un bebé que cumpla con el programa de vacunación de los CDC estará, a los dos meses,  con un carga de toxemia sistémica ¡15.9 veces al nivel de seguridad recomendado!

En EE.UU se imposibilita demandar a las multinacionales farmacéuticas ante daños originados, y existe el Programa Nacional de Compensación por Daños Vacunales, país en el que se han pagado más de cuatro mil millones de dólares-que, por cierto, las compensaciones las realiza el Estado, no las multinacionales-. A lo que cabe añadir que, los Servicios de Salud y Servicios Humanos de EE.UU pidieron al AHCR (Agencia Federal para la Investigación de la Atención Médica) un estudio acerca de los reportes de daños por vacunas al Sistema de Información de Eventos Adversos a las Vacunas (VAERS), que la FDA y CDC controlan, y las conclusiones fueron que se informa menos del 1% de lesiones por vacuna. Veamos otros ejemplos para no saturar. Mogensen y sus colaboradores (Mogensen et al:2017) descubrieron que la vacuna DTP, que la OMS promociona, está asociada con una mayor mortalidad, ya que los vacunados de DTP fallecieron 10 veces más que los no vacunados, y que puede matar más niños por otras causas que las enfermedades a las que se pretende hacer frente con la vacunación.

El caso de Wakefield-Thompson es uno de los más bochornosos y claros ejemplos para develar la corrupción de científicos, organismos y agencias reguladoras, asociaciones científicas y medios en la ocultación de datos. El médico, Wakefield (Wakefield et al: 1998) demostró la vinculación entre la triple vírica y el autismo en el año 1998, publicó su estudio en The Lancet, una de las grandes en medicina. Empezó la campaña de acoso y de derribo contra él, hasta que consiguieron retractar el artículo en la propia revista. Bien, Thompson, epidemiólogo senior de los CDC estadounidenses, que es la mayor agencia de salud del mundo en materia de sanidad, reconoce que él y sus compañeros ocultaron datos que demostraban el vínculo que asociaba autismo y el timerosal de la vacuna de triple vírica. Esto lo reconoció y pidió disculpas, también a Wakefield, cuando se enteró de que estaba siendo grabado en privado mientras se lo reconocía a un compañero suyo, el doctor Hooker, el cual tenía un hijo autista, y porque luego se difundió tal audio públicamente (léase García: 2014a).

Por otro lado, como Llácer indica (Llácer:2020), los componente presentes en las vacunas, como los adyuvante de aluminio están asociados a enfermedades degenerativas como el Alzheimer, y los formaldehido son también neurotóxicos y han sido relacionados con algunas tipologías de cánceres, Así mismo, en España, el perito sanitario y presidente de la Asociación de consumidores ACUS,  Luis de Miguel Ortega, pidió formalmente, este año pasado,  al Ministerio de Sanidad, la documentación sobre los estudios de seguridad, eficacia, precios y listas de las vacunas que se ofertan en el mercado. Y, a pesar de que el Consejo de buen Gobierno y Transparencia le exigió formalmente al Ministerio de Sanidad que lo hiciera, este último se ha negado. Es más, ha contrademandado pidiendo la suspensión cautelar de la resolución porque afectaría a intereses de terceros. La ley indica que esa documentación es de dominio público, debe de ser accesible ¿Qué ocultan? ¿A qué y quiénes se deben? Dejo los documentos jurídicos al final. Es un tema muy grave.

6.Conclusión

En definitiva, todo lo explicado devela la insostenibilidad del relato dicotómico mayoritario, tanto el oficial de la zoonosis como el de laboratorio. No se ha purificado ni aislado el retrovirus en su génesis, por lo que es imposible precisar la secuencia de completa específica del supuesto SARS-COV-2, los test no son específicos ni sirven para diagnosticar, presentando paralelismos, en las debilidades epistemológicas y ontológicas, con el caso VIH-SIDA. Así mismo, los microorganismos no son agentes causales de enfermedades, sino que son consecuencia de las alteraciones del tejido básico. La interpretación belicista de la vida ha sido impuesta por multiplicidad de dimensiones como hemos señalado ¿Cómo van a atentar contra la vida si son los que la hicieron posible? Por otro lado,  la sanidad como sinónimo de salud es uno de los grandes mitos a derribar.

Nos encontramos ante unas estructuras socioeconómicas y política regidas por la pura voluntad de poder como fin en sí mismo, las élites que dirigen los conglomerados financieros-corporativos y han fagocitado las agencias mediáticas, y organismos nacionales y supranacionales, y, disponiendo de expertos que conocen los mecanismos de ingeniería social. La situación de crisis multidimensional del sistema mundo va a requerir una fe ciega en la autoridad, y unas medidas totalitarias que sólo podrán ser justificadas por razones biopolíticas en pos de un vil bien común, valga el oxímoron, ahí residen la razón instrumental de la teoría de la infección, que legitima toda forma de excepcionalidad.  Pero no sólo eso, el poder no sólo reside en las instituciones, sino que opera relacionalmente, intersubjetivamente. Los conceptos y categorías clásicas para el análisis de la realidad sociopolítica izquierda-derecha nos relegan a un autismo ontológico, la sociedad no sólo es víctima, dominada por una clase social, sino que ésta es victimaria también. Disciplina y autodisciplina convergen. Primero fue la disciplina y el control para instaurar una sociedad de terror;  y una sociedad con terror, reclama y ejecuta el control, se convierte también en victimaria, en policías de sí mismo. La libertad individual depende de la colectiva, la distopía totalitaria orwelliana, que ha reducido el soma huxleyana, intentará imponer la situación que tecnócratas y expertos consideren, en nombre de la seguridad.

El secuestro dictado en España y otros muchos países es flagrante, irracional y condenará a millones de personas a graves problemas de salud, especialmente a los más mayores, con el terror que están propagando. El Estado permite todo tipo de atentados contra la salud ¿Ahora se erige para defenderla? Un cinismo superlativo y deleznable. Y para colmo, la ciudadanía aplaudirá, suplicará y acatará, en una situación de psicosis colectiva, y señalará a todo aquel que no cumpla con lo que las autoridades propongan, porque el civismo, el buen ciudadano anhela Auswicth, lo lleva en su corazón y alma servil. La peste emocional, en términos de Reich, nunca se fue. La tesitura es de dificultad titánica, una correlación de fuerzas minoritaria para hacer frente a una teoría incrustadísima en el imaginario social y a unas estructuras de poder sin precedentes en la historia.

La salud no es individual y no es posible en unas estructuras socioeconómicas, culturales y políticas de dominación total, que relegan la vida a razón instrumental, que anteponen la acumulación de capital y la voluntad de poder como fin en sí mismo, sin importar los límites biofísicos, otras especies; unas estructuras que se caracterizan por el altericidio, el genocidio, el etnocidio, el ecocidio, que tras unos procesos históricos han impuesto una forma de sobrevivir disfuncional, solipsista y violenta. Nos estamos destruyendo a nivel macro y microsistémico, la crisis ecosocial y de salud es una materialización de la violencia intrapersonal, interhumana y socionatural, de tanta barbarie. Así mismo, el avance del conocimiento genuino es imposible en las actuales estructuras e instituciones, más que nunca, es necesario pensar lo pensado y crear redes de interdependencia ante la descomposición multidimensional del actual sistema mundo, un cambio axiológico individual y colectivo urge si queremos revertir la actual subhumanización y autodestrucción.

Amor, libertad y salud.

Amando Tarí Sirvent.  En un lugar llamado Adentros. Primavera del 2020

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Documentos jurídicos

Personación Luis de Miguel Ortega contra el Ministerio de Sanidad:

https://drive.google.com/drive/u/1/folders/1_y6nrT-ZNPbwSOUUBEFF_5bqfiuckaUL

 Contrademanda Ministerio de Sanidad:

https://drive.google.com/drive/u/1/folders/1_y6nrT-ZNPbwSOUUBEFF_5bqfiuckaUL

 Videografía:

Se filtra video de la OMS sobre la inseguridad de las Vacunas:

https://www.youtube.com/watch?v=X9lJiGJJmRs

Vídeo explicativo del estudio de Bartomeu:

https://www.youtube.com/watch?v=h5E2trmb8Wc&t=12s

Páginas web sobre salud, ciencia y poder:

https://www.dsalud.com/

https://cienciaysaludnatural.com/

http://saludypoder.blogspot.com/

https://childrenshealthdefense.org/

http://superandoelsida.ning.com/profile/SuperandoelSida?overrideMobileRedirect=1

8.Anexo

Caso muertes por cada 1000 habitantes por viruela en Leicester- Informe Jhon Thomas Biggs

Período temporal Tasa de Vacunación Tasa de mortalidad
1868-1872 91,7% 26,82%
1893-1897 2,1% 17,31%

Fuente: Thomas Biggs (citado en García:2020a)

Comparación casos y muertos por viruela

Período Casos de Viruela Muertes por viruela % de muertes
Japón (vacunado) 1886-1908 288.779 77.415 26.8
Ejército Británico R.U (vacunado) 1886-1908 1355 96 7.1
Ejército Británico (India, vacunado) 1886-1908 2753 307 11.1
Ejército británico (Colonias, vacunado) 1886-1908 934 82 8.8
Armada Real (vacunada) 1886-1908 2909 234 8.0
Total 296.730 78.134 26.3
Leicester (sin vacunas) 1880-1908 1206 61 5.1

Fuente: Biggs y Humprhries (citados en García 2020a).

 

5 comentarios en “Paradigmas científicos y biopolítica: Teoría de la infección frente a Pleomorfismo y deconstrucción del infame caso SARS-COV-2 (COVID-19) y VIH-SIDA

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