Ideología y pensamiento: definición de la situación e instrumentalización totalitaria de las ideologías. Hacía una sociología comprensiva, fenomenología e intersubjetividad de las conciencias.

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Hannah Arendt, en su obra Los orígenes del totalitarismo afirma que las ideologías han tenido un papel considerable a lo largo de la vida política, pero que su potencial dominador ha sido descubierto y puesto en praxis en el siglo XX. Las ideologías explican el mundo a través de la combinación de argumentos racionales y filosóficos con la intencionalidad de definir la realidad de manera objetiva. No obstante, el intentar transformar la ideología en una ciencia es tarea imposible debido a las limitaciones de la misma ciencia y de la filosofía. A partir de una idea se origina la lógica de la explicación de cómo es el mundo, la realidad, partiendo de la historia, es decir, como consecuencia genera un proceso dialéctico, en constante cambio (que tiene en consideración el pasado, el presente y el futuro). Por ejemplo, el racismo explica la dinámica de la historia a través de unas razas superiores y otras inferiores, el marxismo a través de la lucha de clases.

El mundo empírico carece de importancia en las ideologías, lo primordial, la referencia es la capacidad de raciocinio que posee el ser humano. Es decir, se trata de un proceso inductivo, no deductivo, en el que la realidad se devela a través de la razón. El pensamiento se caracteriza, se distingue por la incertidumbre, por la inseguridad, en cambio, la ideología dota de significado y certidumbre, esto es, la ideología busca una cosmovisión segura sobre la realidad, que no genere problemáticas en el pensamiento.  Arendt sostiene que esto es imposible ya que los procesos que rigen y operan la realidad son muy diversos. Las cosmovisiones e ideologías del siglo XIX, per se, no eran totalitarias, sino que derivaron en totalitarias debido a que consiguieron atraer a un número mayor de personas, es decir, por razones cuantitativas. Identifica tres características comunes a toda ideología y que son totalitarios. La primera es su explicación total del mundo, ergo, del advenimiento histórico. En segundo lugar, se produce una división total de la realidad y del pensamiento, es decir, lleva a cabo una observación interesada de la realidad al margen de toda experiencia. En tercer lugar, se rige por una coherencia lógica en sus explicaciones sobre los hechos, en la que el pilar básico se cimienta en la premisa inicial, esto es, se parte de la lógica científica con la finalidad de adaptarla a la lógica ideológica.

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Analicemos unos hechos acontecidos que sirvan como ejemplificación. Aplicando la fenomenología, la intersubjetividad de la conciencias en un mundo en el que compartimos mismo tiempo y espacio, por ello la aplicaremos para analizar las diversas interpretaciones e intencionalidades sobre los hechos acontecidos entre dos compañeros en Alicante, observamos como la ideología da lugar a distintas definiciones de la situación y de la realidad, provocando un enfrentamiento irreconciliable, por ahora. El origen del conflicto y del que parten las siguientes conductas y razonamientos de ambos “bandos” se identifica en el siguiente suceso. Un hombre ofrece a una mujer si quiere saltar  a una plaza de toros. Ésta le dice que no puede ese día, a lo que el hombre arguye una “recomendación”, que primero tendrá que bajar de peso ya que el burladero está muy alto para saltar.

La persona ofendida (mujer) dota de significado a la acción, al hecho conductual del otro a través del machismo, de forma sincera y honesta cree que éste se lo ha dicho porque es hombre, considera que las palabras son fruto del patriarcado y de la gordofobia, que ha sufrido una agresión machista, es decir, vemos la ideología feminista que subyace para explicar la realidad. Él que las pronuncia, de la misma forma, lo dice con la sinceridad de conocer las dificultades que entraña dicho salta y sin la intencionalidad de hacer daño, con la finalidad de evitar agresiones por parte de los taurinos. Han sido unas palabras desafortunadas, palabras ofensivas para ésta, a pesar de que no tengan esta intencionalidad. Nadie ha de atribuir aptitudes físicas o mentales para llevar a cabo algo. A raíz de todo esto, se generan “dos bandos”, dicotomía de los asuntos (buenos y malos; malos y buenos). La definición de la situación y el resto de conductas posteriores que parten de ambos “lados” surgen de premisas distintas, por lo que no las analizaré, ya que éstas son consecuencias que parten de la causa inicial ya mencionada. William Isaac Thomas nos puede ayudar a comprender el resto de conductas a través de su Teorema de Thomas: “Si los hombres definen las situaciones como reales, son reales en sus consecuencias”.

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El que intenta comprender la intersubjetividad humana y mediar entre ambas partes es posicionado con el “opresor”,  por su neutralidad, cuando su intencionalidad es comprender la distinta dotación de significado a través de la observación conductual ,es decir, aplicar una sociología comprensiva( análisis microsociológico). Al parecer, no se permite llevar a cabo este tipo análisis, está prohibido el pensamiento y hemos de acatar lo que dicta la ideología. Ortega Gasset ya lo dijo: «Reflexionar es considerablemente laborioso; esta es la razón por la cual muchas personas prefieren juzgar»

 El intento de desideologización, es decir, de comprender el mundo a través de diversas ideas requiere de un grado de fortaleza mental, de una inquietud, de una sinceridad en la búsqueda por la comprensión de la realidad que pocos son los atrevidos a intentarlo ya que es un cuestionamiento continúo de la seguridad, de los esquemas mentales y de la estrechez de miras que las ideologías e identidades sociales otorgan, ya sean minoritarias o mayoritarias, en éstas acaba predominando la ausencia de pensamiento o el pensamiento grupal lo cual permite encajar en el engranaje colectivo. Somos más que identidades sociales, el pensador aspira a conocer muy diversas ideas.

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Dicho esto, soy consciente de las diferencias socioeconómicas y culturales que implica una estructura de poder como lo es el patriarcado, institucionalizado en el imaginario colectivo, en la que la mujer es oprimida triplemente: Estado, hombre y trabajo asalariado. También afecta al hombre, en mucha menor medida que a la mujer, al tener que adoptar roles, conductas e ideas consideras como “masculinas”, fruto del constructo sociocultural que el género constituye. No obstante, toda interpretación ideológica se vuelve totalitaria (consciente o inconscientemente) cuando prohíbe el cuestionamiento y análisis de la intencionalidad de un hecho o comportamiento. El feminismo, per se, en sí mismo, no es totalitario, es una lucha justa y necesaria, otra cuestión es cómo pueda ser instrumentalizado o aplicado. En la mayor medida de casos, las agresiones son de hombres a mujeres, el patriarcado existe, no obstante, no escuchar la palabra de un hombre (en los casos particulares que haya) por el mero hecho de serlo y afirmar que todas sus acciones y  palabras dirigidas hacia una mujer han sido dichas porque es mujer, es signo, manifestación de una estrechez de miras, de una deformación que acaba en un totalitarismo atroz que prohíbe el pensar, atemoriza y condena a los casos particulares que sean reales. La discriminación positiva que aplica presunción de culpabilidad sería una forma de instrumentalizarlo de manera totalitaria, puesto que un solo caso que se demuestre falso echa por tierra todas las garantías y es fuente de injusticia inasumible, no soy utilitarista, no se trata del máximo bien para el mayor número de personas, se trata de justicia para todos, independientemente de la condición sexual, étnica o de especie. Además, la emancipación humana no puede venir a través de una estructura de poder como lo es el Estado. El cambio ha de ser cualitativo a nivel estructural y a nivel cultural, el castigo no educa en el respeto y la libertad. El odio es destructivo, el perdón y el amor creadores.

Quien crea que esto es un desprecio al feminismo no ha entendido nada de lo explicado.No se puede argüir la totalidad de la explicación de un fenómeno, de una conducta de una persona, a través de una única idea, por el mero hecho de ser hombre y prohibir analizar tal fenómeno explicado, esto es totalitario, ya que prohíbe la libertad de conciencia de la que emana la libertad de expresión. Aplicar una lógica de razonamiento a través de una idea única que enlaza la concatenación de los siguientes argumentos para explicar el porqué de unas palabras y conductas es simplificar la realidad a unos extremos insultantes para quien de verdad intenta indagar en la comprensión de la realidad a través del pensamiento.

Amando Tarí Sirvent

Bibliografía:

Oltra, Benjamín, Mantecón, Alejandro y, Oltra Algado, Christian. Sociología de la cultura, Libro de lecturas esenciales. Departamento de Sociología I. España (2009).

Ritzer, George. Teoría sociológica moderna. Mcgraw-Hill (2001). España

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La estandarización de la personalidad y de la cultura como prolongación de la estandarización del trabajo en la Edad Moderna.

Adorno y Horkheimer, en su obra “La dialéctica de la Ilustración”, afirman que la postura que sostiene que la pérdida de la influencia de la religión en la vida de la gente y la desaparición de los vestigios de la vida preindustrial (la vida rural) junto a la división del trabajo y la especialización, características propias de la modernidad, ha dado lugar a un caos, a una hecatombe cultural, queda refutada por los hechos que ocurren en la vida cotidiana. La industria cultural no propicia una heterogeneidad política y cultural, sino que bajo esa apariencia, difundida por los medios, subyace un único sistema de ideas (homogeneidad) al servicio de la banalidad, el afán de lucro y la sociedad de consumo, y cuya técnica ha originado una estandarización y producción en serie del ocio y del arte. No obstante, esto no se debe a la técnica en sí (razón objetiva), sino al uso que se hace de ella (razón instrumental), ya que está inmersa en una economía concreta, por lo que, las dinámicas y lógicas que operan y rigen en dicha economía se trasladan a la técnica y a otros ámbitos.El mundo del trabajo se ha trasladado al mundo del ocio, es una prolongación de éste, la alienación de la esfera pública se da en la esfera privada. La alienación es lo que permite la adaptación a la mecanización y la deshumanización que origina el trabajo en el capitalismo. El ocio es un reflejo y una continuación de la alienación que se interioriza como rutina. Se produce una programación del tiempo libre.

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A raíz de la obra de Erich Fromm y de Wilhelm Reich, se ha produce una acentuación sociológica del psicoanálisis (frente a la posición biologista, mecanicista y ortodoxa representada en los postulados de Freud), que no aceptan una naturaleza humana, fija e invariable como mantenía Freud. Es decir, que el enfoque sociopsicológico, los factores sociales, los valores y las normas éticas propias de cada proceso y fase histórica, se deviene como crucial para comprender los fenómenos estructurales así como los diferentes “principia media” o leyes, que orientan las estructuras de carácter, de personalidad en un determinado momento, así como la adaptación del ser humano a los más diversos ambientes naturales y culturales; y a la par, cómo cada tipo de carácter influye en la estructura. Un rasgo definitorio de las adaptaciones contemporáneas ha sido la irracionalidad, cuya manifestación fue exacerbada durante el auge del fascismo en el período de entreguerras y que Fromm denominó miedo a la libertad.

La actual estandarización del trabajo y del ocio, también se expande a la estandarización del individuo, de la conciencia, dando lugar a una negación del yo, a una débil voluntad y a unos pensamientos que no son auténticamente propios. Es decir, asistimos a una crisis de la personalidad, de la individuación, en la que la expansión del yo queda reprimida. Ante dicha situación, el individuo se refugia en distintas formas de evasión de la libertad, tal hecho, se materializa, se hace tangible y se expresa en la incesante y creciente estandarización de los individuos, en la que el yo auténtico es sustituido por las funciones sociales adscritas.

Ciertos aspectos de la filosofía existencialista nos pueden ayudar a comprender esta crisis de la personalidad, que se encuentra inmersa en la existencia impersonal. Martin Heidegger diferencia entre la existencia banal y la auténtica. En la banal, el individuo huye de sí mismo, adopta la conducta socialmente prescrita, esto es, representa la situación del hombre contemporáneo. No obstante, Heidegger atribuye y considera que esa falta de autenticidad es una condición de la vida en sociedad (no es el producto de un momento determinado de la historia humana). La auténtica implica la recuperación de su auténtico yo, pero renuncia y niega toda posibilidad de transformación de la vida social, consagrando así, la afirmación del naufragio de la existencia humana. En contraste, Erich Fromm aboga por un análisis racional de la autenticidad, y apuesta por la creación de condiciones que posibiliten la expansión de la personalidad, dando fin a la continua represión de la espontaneidad que suplanta al yo auténtico tras el yo social y que convierte al individuo en un puñado de funciones sociales. Por ello, al igual que Adorno y Horkheimer, no reniega del potencial emancipador de la razón.

Amando Tarí Sirvent.

Bibliografía:

Fromm, Erich. El miedo a la libertad. Paidós. España(2016)

Oltra,Benjamín, Mantecón, Alejandro y, Oltra Algado, Christian. Sociología de la cultura, Libro de lecturas esenciales. Departamento de Sociología I. España(2009).

Reich, Wilhelm. Análisis del carácter. Paidós. España(2005)

El proceso civilizatorio: internalización de las coacciones externas, autodominación y desviación social

Norbert Elias, en su obra El Proceso de civilización, estudia y explica que el proceso civilizatorio supone una transformación del comportamiento y de la sensibilidad humana (estructura psíquicas) en una dirección determinada, pero en ningún momento ha habido seres individuales que hayan tratado de realizar esta transformación de modo consciente y racional por medio de una serie de medidas que persigan tal objetivo. No obstante, esta transformación tampoco es un cambio caótico y sin estructura alguna. En su conjunto, la transformación se produce sin un plan previo, aunque sin embargo, sigue un orden peculiar. Las coacciones sociales externas van convirtiéndose, de diversos modos, en coacciones internas, la satisfacción de las necesidades humanas pasan, poco a poco, a realizarse en el tejido social. El proceso civilizatorio genera un mayor grado de autocoacción individual, es decir, de internalización de las normas sociales (socialización). El mundo de los impulsos, de los instintos acaba dominado por las normas culturales que interiorizamos (autoregulación, autodominación).Reflexiona acerca de la existencia de la planificación y de la estructura que subyace en el cambio social, de los cambios históricos (Por ejemplo, la religión).

Con el surgimiento y asentamiento de nuevos comportamientos, de modales y de costumbres propios de la civilización occidental, también surgen ideas acerca de lo que es correcto y aceptable socialmente, como ha de ser la conducta civilizada, así como determinadas categorizaciones consideradas como “inaceptables” cargadas de etnocentrismo (por ejemplo: salvajes, barbaros…). También, la expansión de la civilización ha sido empleada para otorgar legitimad moral a las aventuras coloniales e imperiales.

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Por otro lado, el proceso civilizatorio implica el surgimiento de la desviación social y, conforme se va desarrollando éste, una mayor exacerbación del señalamiento de aquellas personas o grupos que no entran en la variedad de roles e identidades que se consideran normales, aceptadas y civilizadas.  Goffman señala que cuando se prolonga y repite en el tiempo dicha desacreditación y categorización negativa, surge el estigma, que varía según el ámbito relacional. En su estudio Estigma, Goffman diferencia identidad social virtual que es la versión del yo que es socialmente legítima, adecuada a unas expectativas públicas y la identidad social real, que es el yo real de cada individuo en su vida privada. El estigma surge como fruto de la discrepancia entre nuestra identidad pública y el yo privado, el cual conlleva la desviación de manera implícita y provoca la marginación del estigmatizado.

Por ejemplo, el uso de vestimenta en ámbito público forma parte del proceso civilizatorio, si bien es cierto, que el significado, la aceptación y el status que la vestimenta otorga, varía en cada cultura. Ahora bien, independientemente del lugar geográfico en el que haya tenido lugar el proceso civilizatorio, la desnudez en el ámbito público es motivo de categorización de desviación social ya que supone salirse de la norma social, del proceso civilizatorio, arraigada en el imaginario colectivo y en las estructuras mentales. Las personas no querrán que le asocien con individuos que realizan tales prácticas, fruto de la vergüenza ajena, del que dirán. Por ello, observamos que la propia norma social es la que define y origina al desviado social así como las conductas que son aceptables.

Amando Tarí Sirvent

Bibliografía:

Erving, Goffman. Estigma: la identidad deteriorada. Amorrortu. España(1998).

Oltra,Benjamín, Mantecón, Alejandro y, Oltra Algado, Christian. Sociología de la cultura, Libro de lecturas esenciales. Departamento de Sociología I. España(2009).

Don Quijote de la Mancha y Henry David Thoreau: Idealismo práctico y anhelo de libertad.

En clave sociológica, el enfrentamiento de Don Quijote contra los molinos representa una lucha de éste contra las instituciones sociales que trascienden a la existencia individual, es decir, que forman parte de las costumbres, de las normas sociales y de los hábitos, de una realidad social previa al individuo que no es cuestionable por la sociedad. Por ello, este fragmento de la historia  de Don Quijote, alude al enfrentamiento contra dichas instituciones sociales, contra la cultura e ideas dominantes, lo que implica una ridiculización e incomprensión por parte de la sociedad, ya que tienen un carácter incuestionable que ha sido naturalizado y normalizado. Don Quijote no duda entorno al ser o no ser, da prueba de su idealismo. Por otra parte, también puede interpretarse como una contraposición de la fe contra la razón, esto es, de la ciencia contra la religión, lo cual genera un proceso de desencantamiento debido a la pérdida y falta de significado de la vida y al continuo incremento de racionalización.

 

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Podemos establecer un paralelismo entre el relato de los molinos de Don Quijote con la vida de Henry David Thoreau, quien fue un gran crítico, no sólo teórico, sino práctico de las costumbres sociales y de las instituciones sociales, es un ejemplo de valentía y coherencia, principal representante de la desobediencia civil. Thoreau nació y vivió en el siglo XIX en EE.UU, época en la que el esclavismo era legal, es decir, estaba institucionalizado y el imperialismo estadounidense estaba en pleno apogeo. Las leyes representan los intereses de las clases y élites dominantes, pero también las costumbres morales y sociales. Thoureau repudiaba y condenaba el imperialismo y el esclavismo, por ello, decidió no pagar impuestos ya que se negaba a contribuir a tal aberrante actividad, lo que suponía un enfrentamiento, no sólo contra la esclavitud, sino contra el propio Estado, por lo que llego a ser encarcelado. También fue un precursor del ecologismo al propugnar el contacto con la naturaleza y el respeto a ésta, criticando al industrialismo, característico del capitalismo, como fuente de explotación. Se posicionó como un defensor de las minorías étnicas (en este caso de los indios).Sostenía que la legalidad no se correspondía con la ética y que cuando era injusta lo legítimo y correcto era desobedecerla.

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Además, se opuso a una de las instituciones más longevas y arraigadas en todas las culturas humanas, el especismo (aunque el concepto fue acuñado por el psicólogo Rychard D. Ryder en el año 1970) ya que consideraba que los animales merecían el mismo respeto que los humanos y que no debían ser recursos, objetos supeditados al ser humano. Por otro lado, también despreciaba las condecoraciones, la fama, el curriculum vitae (se negó a pagar por el certificado, renegando del “alma mater”,de su graduación en Harvard), el dinero y el trabajo asalariado, llegando a ser un convencido partidario del derecho a la pereza y del ocio creativo en una sociedad que entronizaba el esfuerzo y la superación personal. Su apología y praxis de la vida sencilla, austera, autosuficiente y era muy firme, llegando a irse a vivir a una cabaña en el bosque que había sido construida por él, experimentando en su propia vida sus ideales.

Vemos que es un gran idealista como Don Quijote, crítico mordaz de la tradición, su vida es subversión en sí misma, búsqueda de la libertad de pensamiento y de obra, no dejándose influenciar por las instituciones sociales y costumbres morales, relegando a un plano insignificante las expectativas sociales de agrado.

Amando Tarí Sirvent

Tu sonrisa infinita, tu ser mágico

Las palabras carecen de la capacidad para expresar lo que siento por ti. Contigo hallo la parte enamoradiza que se ocultaba en mí, que desconocía. Tu sonrisa y ser pleno de alegría, me embriaga, a mí, que nunca bebí, y hace menos frío este mundo. Tu voz es la inocencia que los años se llevaron. Tus caricias son las chispas que prenden la rebelión. Tu locura la nostalgia de un mundo nuevo. Eres un destello de luz en la eterna oscuridad, la tormenta tras la sequía, la primavera tras el gélido invierno, la flor en el desierto, la paz tras la guerra, una gota de entusiasmo en un mar de tristeza. Quisiera acariciarte, perderme en tu piel y susurrarte que eres el momento que no quiero que nunca se acabe. Lloro de felicidad por las personas tan vivas, plenas y repletas de principios que tengo a mi alrededor, que reflejan biofilia, es indescriptible, paso por uno de mis mejores momentos emocionales y quiero compartirlo contigo.

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Mis sentimientos hacia ti florecen con brío, no pretendo atenazarlos pues me mentiría y desgarraría en el intento y no son dirigibles. En pocas ocasiones se dan momentos tan bonitos y la vida es efímera. Caminemos juntos hacia la utopía, ese camino que construimos con todo nuestro cariño y desde los rincones más profundos de nuestros sueños. No quiero agobiarte, ni jurarte un para siempre, pues mentiría si lo hiciese, sino ofrecerte un y si lo intentamos, y si dejamos fluir nuestros instintos y sentimientos.

Poder mostrar y compartir nuestro ser es algo precioso, con virtudes y defectos, en un mundo tan desapegado, frío, distante, lleno de carencias emocionales, de vínculos superficiales, de muerte en vida. No somos medias naranjas, somos las semillas que brotaran con total libertad y sinceridad, sin coacciones ni mentiras. Nuestra conexión y anhelo por un mundo nuevo es tierno, reconfortante, esperanzador y embellecedor. Apenas hace días que las llamas de nuestro ser se encontraron y, en un fugaz momento, un pedacito muy grande de mi corazón me decía que te invitara a formar parte de mis latidos.

Como Charles Bukowsky decía: “Hay que ser valiente y un poco loco para abrir el corazón y dárselo a alguien”

¿Jugamos a ser locos o al menos a intentarlo?

Te quiero mucho.

Amando.

Ibn Jaldún: características definitorias de la organización social rural y urbana.

Ibn Jaldún, considerado como uno de los fundadores de la moderna historiografía, sociología,  filosofía de la historia, economía y demografía.lleva a cabo una diferenciación entre la vida rural y urbana (Comunidad y sociedad en Tonnïes). Atribuye una serie de características a cada organización social como rasgos definitorios. Considera que la vida rural promueve virtudes loables, que los habitantes del medio rural así como a los tipos de vínculos que se establecen en él son más sencillos. En éste, el individuo asume una gran responsabilidad y una vida caracterizada por las preocupaciones. Por el contrario, ve en la vida urbana, así como en el sedentarismo que conlleva, la etapa final del proceso civilizatorio, en el cual, se origina una degeneración de la conducta y un embrutecimiento, en el que la moralidad y las pasiones más bajas del ser humano florecen (deseo de lujurio, hedonismo y comodidad), propiciando un predominio de individuos irresponsables sin grandes preocupaciones.

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En España, desde el año 1936 al 1939, durante el alzamiento fascista y la posterior guerra civil, pese a las intentonas del poder central de hacerse con el control de las relaciones sociales (modo de producción, distribución y consumo), Alcoy nos brinda una preciosa lección y nos sirve de ejemplo de vida rural(a pesar de tener industria), la vida tenía lugar en un entorno predominantemente rural los vínculos eran sencillos, los individuos eran dueños de sus vidas, asumiendo una gran responsabilidad. La autogobernanza fue posible, las colectivizaciones y socializaciones de la industria, prevaleció en una sociedad basada en el apoyo mutuo y la solidaridad. Se trascendió la lucha de clases, ex patronos y trabajadores, cooperando, de manera conjunta, mediante relaciones horizontales, ni explotados ni explotadores. Las colectivizaciones fueron aceptadas por los patronos, hubo predisposición de éstos. La industria estaba prácticamente arruinada antes de la guerra, al finalizar ésta, superávit de materias primas y dinero, lo cual demuestra el buen funcionamiento de la estructura social y económica. Hubo un gran avance cultural y educativo, gracias al papel clave de los ateneos. Una vez más, se demuestra que las situaciones límite son las que problematizan la realidad social y permiten cambios radicales en la organización socioeconómica.

En la actualidad, la globalización sociocultural, económica y política-militar ha dado lugar a una sociedad complejizada y de consumo, deshumanizada, idiotizada, inmersa en nimiedades y cuestiones absurdas, de un grado nunca antes visto.  El individuo queda relegado, a lo que Huxley denominó subhumanidad, la desposesión de su personalidad y en manos de un paternalismo promovido por el Estado. El poder (personificado de manera directa en el Estado e indirecta en las corporaciones y organismos supranacionales) sólo tiene un interés: perpetuarse así mismo. Para ello recurre a la mentira y a diversos mecanismos de control social que generan individuos sumisos, pasivos y fieles a la autoridad, que relegan su responsabilidad en un ente que es enemigo de la vida: el Estado. Echando un vistazo a la audiencia de los programas y al ocio imperante, observamos la degradación cultural y el embrutecimiento creciente.

 El minimalismo, reducir a lo esencial y necesario, desde una perspectiva individual (no estructural, que es fundamental cambiar) me parece una de las formas más adecuadas para hacer frente a la locura de la sobreproducción y el consumo desenfrenado propio de la vida urbana. La posesión y adquisición insaciable de bienes, en la mayor parte de las ocasiones, no responde a una necesidad o utilidad del bien en sí mismo, sino a una cuestión simbólica de significado, de pertenencia a un estatus social y de reconocimiento o de saciar una sensación de vacío. Olvidamos, descuidamos las relaciones personales plenas así como el autodiálogo, que realmente nos pueden otorgar una satisfacción plena y duradera así como de crecimiento personal. De esta manera, la vanidad, el orgullo, la competitividad, la ambición y el afán de poder son objetos de idolatría, cuando deberían de ser repudiados mientras que la honestidad, la solidaridad y la inteligencia son ridiculizadas y despreciadas.

Amando Tarí Sirvent

Bibliografía:

Oltra,Benjamín, Mantecón, Alejandro y, Oltra Algado, Christian. Sociología de la cultura, Libro de lecturas esenciales. Departamento de Sociología I. España(2009).

Moltó, Salomé. Alcoi(1936-1953) socialización, colectivización y represión. Queimada Ediciones. España (2015).

Shakespeare: Hamlet, situacionismo social e interaccionismo simbólico. Una explicación de la conciencia a través del yo y del mí.

A continuación, los dos fragmentos de Hamlet, cuyo autor es Shakespeare. Las analizaré, posteriormente, en clave sociopsicológica.

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En el fragmento observamos que existe una interpretación subjetiva de la realidad según las peculiaridades y características de cada individuo, es decir, de las circunstancias personales y del proceso de enculturación, de socialización que hayamos experimentado. Hamlet siente que está en una prisión, la cual hace referencia a la sociedad y al control social que ésta ejerce, esto es, que dicha prisión se encuentra en su propia conciencia, ya que ésta, es la que nos permite dudar entorno al ser (actuar) o no ser (no actuar), la que frena nuestra actuación y posibilita el miedo a lo desconocido. Ser implicaría el enfrentamiento del individuo, del yo, con todas las dificultades que entraña, contra la sociedad y las expectativas que ésta origina. No ser supone el acatamiento de las normas sociales y dichas expectativas. Además, refleja el situacionismo, el relativismo en cada individuo, es decir el papel, los roles sociales que el actor ejerce en la realidad social y que provocan falta de control de la vida.

La perspectiva teórica de Cooley, en la línea del interaccionismo simbólico (como Mead y Goffman), nos puede ayudar a comprender el carácter humano y la subjetividad individual, ya que rehúsa de separar la conciencia del contexto social. Un concepto de Cooley, que tiene pleno vigor e ilustra lo dicho, es el del self especular que explica que las personas tienen conciencia y que se modela mediante la interacción social de manera continua. También es de interés para analizar y comprender la conciencia y conducta individual, su teoría del espejo, según la cual, el propio proceso de autoconocimiento lleva al individuo a percibirse de la manera que los demás le ven, por lo tanto, adoptará un rol según la situación social.

 Encontramos en la misma línea, la teoría del “yo” y el “mí” desarrollado por George Herbert Mead. El yo (ser) alude a la subjetividad individual, a las pasiones, inquietudes y apetencias particulares de cada individuo, se trata de aquello con lo que identificamos nuestra forma de ser, nuestra personalidad. Es la parte más instintiva, no obstante, también tiene una parte racional, ya que percibe los símbolos, valores y significados de la sociedad, los cuales son interiorizados y convertidos en elementos propios (objetos de la conciencia). Cuando nos guiamos por el yo hacemos los que más nos apetece sin importar la opinión y expectativas de la sociedad (el mí), surge de la experiencia social de interactuar con otros sujetos. En cambio, el mí (no ser) es lo que la sociedad espera de mí, cuando actuamos en este plano, nuestra conducta se rige por las normas y expectativas sociales. Por ello, el “mí” está constituido por todas las actitudes ajenas, de otros, es decir, se trata de la internalización en el individuo de las expectativas que uno tiene sobre el “yo”.

Como bien señala Goffman, cuando se produce una interacción social, especialmente entre desconocidos, el actor se expresa de una manera determinada para propiciar una impresión que le interese e intentar controlar así la conducta de los otros, es decir, el trato con el que le corresponden. No obstante, en la expresión que da, hay dos tipos de actividades significantes, la que da, que puede controlar (símbolos verbales que implican engaño) y la que emana de él, que escapa a su voluntad (aspectos ingobernables de la conducta) o no tiene interés sobre éstas (diversas acciones que implican fingimiento). Asistimos, así,a una asimetría en el proceso de comunicación. La sociedad es un teatro en el que cada actor actúa y ejerce un papel según la situación social y el predominio del yo o del mí.

Amando Tarí Sirvent.

Bibliografía:

Oltra, Benjamín. Garrigós, Ignacio. Mantecón, Alejandro. Algado Oltra, Christian y Villareal Real.Mariano. El argumento de la sociología. Departamento de Sociología I y Teoría de la Educación. (2005).

Oltra,Benjamín, Mantecón, Alejandro y, Oltra Algado, Christian. Sociología de la cultura, Libro de lecturas esenciales. Departamento de Sociología I. España(2009).